A mediados del año pasado, niños y jóvenes que utilizaban la cancha de fútbol de Los Libertadores, recibieron con beneplácito el anuncio de que a su cuadro se le instalaría grama sintética. Bien valía el sacrificio de buscar dónde practicar interinamente el deporte de multitudes, a cambio de mejorar la instalación. Pero no ha sido así. Desde enero, no hay avances y la obra permanece inconclusa. ¿Hasta cuándo esta lucha? (Renny Comparaz)