La salida de Delia Cárdenas como superintendente de Bancos casi choca con la del ex fiscal de Drogas, Patricio Candanedo, otra de las figuras allegadas a la Embajada de Estados Unidos en Panamá.
A ambos funcionarios los unía la investigación del caso del supuesto narcotraficante Pablo Rayo Montaño, caído en el año 2006 en el operativo coordinado por Candanedo, llamado “Océanos Gemelos”.
Candanedo dijo al ex embajador William Eaton que desde el arresto de Rayo Montaño era cada vez más grande el clima de ataques contra él, instigados por “aquellos con posibles nexos al narcotraficante, incluyendo figuras poderosas del Gobierno, negocios y medios de comunicación social”.
En un principio negó que su renuncia también se debiera a presiones de la ex procuradora de la Nación, Ana Matilde Gómez. Pero después Candanedo dejó claro en la reunión con Eaton que Gómez había inventado quejas administrativas en contra de él para sancionarlo con suspensiones laborales.
“Con más de ese tipo de castigos aparentemente a la vista, Candanedo decidió renunciar”, dijo Eaton en su reporte que envió a Washington el 25 de julio de 2006.
El ex embajador dijo que también le manifestó su preocupación a Gómez por el estado debilitado de las instituciones antidrogas, pero ella le negó que estas oficinas estuvieran en crisis para el momento de la salida de Candanedo.
Eaton señaló que Gómez no quería reconocer el atraso en la lucha contra los narcóticos.