Nación

Capitán culpable por muerte de polizones


Un jurado compuesto por cuatro mujeres y tres hombres declaró culpable de los cargos de homicidio y abandono a Wei Kai Tuan Mu, capitán de la embarcación de bandera panameña Well Pescadores, por ordenar que fueran tirados en aguas internacionales cinco polizones dominicanos, de los cuales fallecieron Franklin Genoa De León y William De León.
El jurado liberó de responsabilidad por homicidio al primer oficial de la nave Jing Gui Guo, y culpable por el abandono en alta mar de los tres sobrevivientes Franklin Roa, José Guerrero y Cristian Encarnación.
El contramaestre Yao Huang Honog fue absuelto de ambos cargos. Roa, Guerrero y Encarnación, los dominicanos sobrevivientes, fueron presentados como testigos en el juicio. Narraron la odisea que vivieron desde el 28 de marzo del 2003 cuando decidieron probar suerte e irse como polizones escondidos en la bodega del barco Well Pescadores, que se encontraba en el puerto de su natal Río Haina en República Dominicana, el cual iba con destino a Houston, Estados Unidos.
En ese sentido, dijo que a veces se cree que el donar órganos significa que se entregará el cadáver con un aspecto desagradable, pero según Young, aún cuando sean extraídos todos los órganos, la apariencia externa será exactamente la misma, debido a que los huesos dan el soporte.
Sorprendentemente la mayoría de las religiones tiene una postura positiva en torno al tema.
En el caso de la Iglesia Católica, el fallecido Papa Juan Pablo II lo proclamó ante un congreso de trasplante en Italia como un acto legítimo, con ética positiva y sobrenaturalmente meritoria. A partir de ese momento, se multiplicaron las donaciones.
En junio de 1991, una carta firmada por su puño y letra señala que "si el ofrecer en vida parte del cuerpo de uno es ya de por sí un acto de amor que da vida en otros; el progreso de las ciencias biomédicas ha hecho posible que las personas proyecten después de su muerte su vocación de amar".
Entretanto, en 1999, Joseph Ratzinger, entonces prefecto de la Congregación de la Fe y hoy Papa Benedicto XVI, calificó el donar un órgano como "un gesto de amor" moralmente lícito.
Pero, en Panamá hay quienes tienen una posición diferente. Se trata de la cultura kuna, que no concibe este tipo de donación.
Esto es, según Eligio Alvarado, director de la Fundación Doboyala, porque es una cultura muy sólida, estructurada.
"Para los kunas, el cuerpo es uno solo y propiedad de quien lo lleva.. Por ello, no entenderán que el órgano de su familiar sea para otra persona", explica el profesor Alvarado.
Para los kunas, el cementerio es un lugar sagrado. Ellos entierran a los difuntos con sus pertenencias, lo que indica que respetan mucho el cadáver y lo que fue en vida.


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195351
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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