El capitán de un barco que llevaba a bordo una tonelada de cocaína saltó al mar esposado y se ahogó, dijeron las autoridades federales. La confiscación fue parte de la llamada operación "Panamá Express"", una investigación del contrabando de drogas en el Pacífico oriental y el Caribe. Más de 185 personas han sido arrestadas y 109 toneladas métricas de cocaína fueron capturadas.
Las autoridades explicaron que un avión militar descubrió el 23 de marzo al carguero Liv de bandera panameña, cuando navegaba frente a la costa de Aruba, en el Caribe sur.
El barco fue abordado y su capitán, Kelly Nikinor Diosio Ceballos, de nacionalidad panameña, saltó entonces por la borda. Si bien fue sacado del agua a los cinco minutos, no pudo ser revivido, dijeron funcionarios de la fiscalía norteamericana.
Otras nueve personas a bordo del Liv fueron llevadas a Tampa para enfrentar cargos de confabulación y posesión de cocaína para distribuirla. Los detenidos procedían de Ecuador, Guyana, Jamaica, Perú, Panamá y Colombia, dijeron las autoridades.
""La empresa no sólo importaba automóviles sino que a través de esa compañía se hacían compras en el extranjero sobre todo en Estados Unidos, como por ejemplo repuestos para la zafra"", dijo el ex funcionario quien se identificó como Alex. `"En los año ochenta Moinsa era como un puente entre el general Manuel Antonio Noriega y La Habana"".
Alex explicó que no tiene evidencias de que la familia Rodin estuviera al tanto de los negocios ""poco ortodoxos"" de la empresa. Agregó, sin embargo, que el gerente general de Moinsa en Cuba era Cosme González Carone, un oficial de la Dirección General de Inteligencia, que ""sabía tanto de las operaciones de Moinsa que cuando intentó desertar en 1992 un comando cubano lo secuestró en Panamá y se lo llevó para Cuba"", agregó.