Según una de las reclusas del Centro Femenino de Rehabilitación, muchas de ellas fueron llevadas obligadas a la celda conocida como "La Máxima", por no dar dinero para comprar productos de belleza.
El director del Sistema Penitenciario, José Calderón, aceptó tener conocimiento del hecho denunciado en el penal.
"Lo que estamos haciendo es el replanteamiento de los controles que se dan administrativamente en el centro femenino", dijo Calderón a Panamá América.
Fue muy claro en señalar que lo que hace funcionar bien al penal parece ser la "colaboración" de los familiares de las propias internas y de las privadas de libertad, refiriéndose a las cuotas, aunque no destacó si hay una auditoría o control de los fondos.
Calderón aseguró que este tema ya fue tratado con la directora del Centro Femenino de Rehabilitación, Gissel Castillo, y que la queja viene de internas que no están de acuerdo con esta situación, ya que no se trata de que se tenga que pagar, reiterando que es una "colaboración" que se le ha pedido a las internas por iniciativa del propio centro.
Calderón fue claro en explicar que no es una política del Sistema Penitenciario. La actividad no es obligatoria; se hace para mantener a los hogares en un ambiente más llevadero para las reclusas.
Aunque no se ha hablado de "cobrar" a las internas, Calderón señaló que las mismas tienen como deber mantener la disciplina y el orden, por lo que esta queja tienen que probarla.
Incluso, destacó que no se ha efectuado una investigación más minuciosa al respecto, porque ninguna de las afectadas ha interpuesto una denuncia formal ante la Fiscalía Anticorrupción.
Quienes no quieran cooperar para mantener en óptimas condiciones los hogares no podrán permanecer en estas áreas, se quejan las reclusas.
La Ley 55 de 30 de julio de 2003, que reorganiza el sistema carcelario panameño, no incluye la solicitud de cooperación económica a los reclusos para poder mantener el penal.
Señala que es responsabilidad del Estado brindar los insumos necesarios en los centros carcelarios, además de la educación, rehabilitación, canales de comunicación con la sociedad, derechos y obligaciones de los privados de libertad.
Estas anomalías que presenta el Centro Femenino de Rehabilitación no son ajenas a las situaciones irregulares que ocurren en los otros penales de la República, como son La Joya y La Joyita, donde sobrevivir en este mundo es un reto.
Son más de 11,000 los privados de libertad en las diferentes cárceles del país.
José Calderón. "Si existe algún cobro, es un delito. He pedido a los ciudadanos que si tienen conocimiento de cosas irregulares, que lo denuncien formalmente".
Juan A. Tejada. "Es difícil que al privado se le dé la libertad de enviar una nota o una carta denunciando las anomalías, y esto es censurado en los penales".
Mejoras. Lo que sí ha mejorado es la atención médica en centros como el femenino, La Chorrera, La Joya, La Joyita y Tinajitas con el apoyo del Ministerio de Salud.
CARCELES: Se evaluará el sistema de "colaboración"
Director insta a reclusos para que denuncien irregularidades