Nación

Carencia de tolerancia y valores genera violencia

Hay que mejorar la capacitación, condiciones de salud, promover el deporte y la honestidad.


Mientras no se adopten políticas de prevención de salud mental en el país, el Gobierno podrá hacer cualquier esfuerzo en su lucha contra la violencia, pero no logrará resultados.
El siquiatra Alejandro Pérez, coordinador de Salud Mental Forense, del Instituto de Medicina Legal, sentenció así el futuro de las acciones que adoptan las autoridades para combatir este mal.
Desde hace varias semanas la ciudadanía viene observando con asombro las constantes balacera que diariamente se registran en el país, como si se tratara de una película del Oeste.
Igualmente se hace común ver a personas enfrentarse a golpes y palos en las calles por asuntos sin mayor interés.
De acuerdo con el experto, no es cierto que la violencia se ha incrementado, sino que crece al ritmo de la población, y lo preocupante es que ahora los actos son más violentos que antes y han bajado las edades para incurrir en ello.
Muchos se preguntan qué motiva a una persona a ser violenta. Pérez asegura que sólo un 3% de los individuos lo es por enfermedad. El resto se debe a causas multifactoriales, es decir, se presenta cuando la sumatoria de factores generadores llega a un nivel tan crítico, que logra cambiar la filosofía de vida, tornándose la violencia como una parte importante en la solución de conflictos.
Pérez detalla que los factores sociales se van sumando en la personalidad del individuo, como quien está llenando un vaso de agua, hasta que llega el momento que con una sola gota se derrama, es decir, genera un episodio grave de violencia.
De esta manera se explica hasta un 90% de los episodios de violencia de los individuos.
La falta de tolerancia ha llevado a muchos ciudadanos a desarrollar una conducta violenta, que termina en riñas, encarcelamiento y muertes.
El director de la Policía Nacional, Rolando Mirones considera que en Panamá se viven situaciones de violencia, inclusive entre personas que se conocen y que son familia.
"Se ha olvidado el diálogo y la gente sencillamente cuando tiene una diferencia concurre a los puños y a las armas", añadió.
A juicio del director policial se están cometiendo actos entre panameños que no deben ser.
En este tipo de casos también influyen las drogas y el alcohol, elementos que alteran a las personas, y se producen muertes que no tienen ninguna causa, explica.
Mirones reconoce que no solo se daña de por vida a la víctima, sino que el agresor destruye su vida y la de su familia, y si hay una muerte de por medio también viene el encarcelamiento.
Entre los generadores de violencia social, menciona el desequilibrio injusto de las riquezas del país, el desempleo, la discriminación de todo tipo, las leyes inmorales, la corrupción política, la violencia doméstica, la represión como solución, la pérdida del valor de la religión, así como la fe en las instituciones del Estado.
Pero además cita el déficit de educación académica y de valores, que es un fuerte generador de violencia individual, ya que hay ineficiencia en la solución de conflictos.
Llega el momento que la persona pierde el valor de la vida, la solidaridad y la cohesión social, percibe que la ley no es justa y trata de resolver los conflictos por cuenta propia.
Además cree que con el "juega vivo" y "el fin justifica los medios" se logran mejores y eficientes resultados.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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