El director de la Policía Nacional (PN), Carlos Barés, reaccionó molesto por el informe conjunto entre la Defensorías de Colombia y Panamá, que sostiene que nuestro país violó normas al repatriar a ciudadanos colombianos que se mantenían en la región fronteriza del Darién.
"Es imposible admitir que ellos (la defensoría) le crean más a testimonios de criminales que a las autoridades de la Policía Nacional", expresó. Negó que miembros de la Policía hayan maltratado a los repatriados y que estos fueran obligados a firmar un documento para su traslado hasta territorio del vecino país.
Entre tanto una fuente de la institución de seguridad aseguró a El Panamá América, que la presidenta Mireya Moscoso entregó a su homólogo Alvaro Uribe, pruebas donde se descubrió que entre las personas repatriadas habían miembros de grupos armados que operan en esa región.
Aseguró que la PN tiene una filmación que evidencia que durante la retención de estas personas se les decomisaron varias armas de fuego, ente ellas escopetas, varios revólveres, pertrechos, una bitácora, elementos explosivos y cargadores para ametralladoras.
Indica que entre los ciudadanos repatriados se arrestó a uno de los líderes de las fuerzas armadas de esa región y que se entregó a las autoridades colombianas junto con las pruebas de su vinculación con estos grupos de irregulares armados.
Sostuvo que la operación de las autoridades nacionales se efectuó debido a que existían informaciones que en esa comunidad, donde yacían los ciudadanos colombianos, era un punto de abastecimiento de uno de los grupos irregulares. Añadió que estas pruebas no les fueron entregadas a la comisión de la Defensoría, ya que son confidenciales.