Nación

Carreras a toda velocidad

Ante la falta de un autódromo la ciudad se transforma en una pista de carrera donde la adrenalina sobrepasa los límites permitidos.


BAJO LA luna y las estrellas cientos de "pilotos" se preparan para realizar sus prácticas de aceleración. Sólo se escucha el rugir de los motores.
Las regatas son una actividad donde la adrenalina alcanza su máximo nivel y se intensifica con la modificación y diseños de autos donde participan desde jóvenes hasta adultos. Panamá América decidió participar en una de estas actividades.
Eran las 10:00 p.m. cuando visitamos a Carlos, un joven dedicado a participar en las populares regatas. "Todavía no sabemos donde nos vamos a reunir, ni donde vamos a correr, estoy esperando que mi amigo Rogelio me avise", indicó.
¿Por qué no saben donde se reunirán?, pregunté. Tenemos que estar cambiando de sitio, día y hora para que la policía no nos localice, indicó.
"Vámonos, ya sabemos dónde nos encontraremos", dijo. Increíble, al llegar al sitio x, como le denominamos, descubrimos más de 500 autos estacionados, en su mayoría modificados, mientras sus dueños platicaban amenamente entre sí.
El lugar era bastante amplio, pues los grupos estaban separados por clases, en un área los vehículos más costosos y así sucesivamente.
Según Carlos, los jóvenes se reúnen para conversar, hablar sobre el último aparato que le han colocado a sus autos o simplemente para relajarse escuchando música al aire libre.
Todos ellos son aficionados al automovilismo, desafiando el peligro que implica estas competencias.
Todo transcurría normal, hasta que un joven a bordo de un sedán aceleró. Cual si fuera una señal, los demás comenzaron a subirse a sus vehículos.
La velocidad se incrementó hasta llegar al sitio donde iniciaron la competencia. De dos en dos se colocaron para partir.
Habían transcurrido sólo diez minutos, cuando de repente alguien gritó: "viene la policía", y comenzó la retirada.
Como almas que lleva el diablo, empezaron a huir de las unidades policiales, pero no todos escaparon, algunos logran ser interceptados.
Los agentes les impusieron multas por regatas que ascienden a B/.500.00, les quitaron sus licencias y les retuvieron sus placas. La mayoría de estos conductores no tienen licencia, señaló Carlos.
Otros, deciden volver al lugar de las carreras, burlando a los patrullas, pues según Alberto, quien también es aficionado al automovilismo, esto es emocionante.
Él considera que si la policía no los persiguiera, no se divertirían. Este proceso se repite casi hasta el amanecer.
"Estamos cansados de está persecución. Todas las noches es lo mismo", expresó un agente policial que se encuentra tomando el número de las placas de los carros que fueron aprehendidos y dar por terminada la fiesta que se ameniza con el rugido de los motores de autos modificados.


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181550
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América