La semana pasada un maletín abandonado por un indigente en el edificio AVESA causó caos en los funcionarios judiciales que allí laboran, ahora le tocó el turno a la Embajada de Estados Unidos. Ayer un cartucho del almacén El Machetazo causó alerta en el departamento de seguridad de la sede diplomática norteamérica, ubicada en la avenida Balboa.
La alerta se recibió en horas de la mañana de ayer cuando uno de los integrantes de la seguridad de la embajada norteamericana, reportó que una indigente había dejado un paquete sospechoso a la entrada de la citada sede.
El mencionado paquete fue sometido a una prueba de explosivo en la cual se utilizó un aparato que escanea vapores de químicos, el cual les había mostrado una reacción positiva que marcaba la presencia de vapores de nitro, un potente explosivo.
Pero integrantes de la Unidad Técnica en Explosivos de la PTJ llegaron al lugar que se encontraba acordonado con su canino "Chachi", una perra entrenada en la detección de explosivos, la cual no marcó ningún tipo de reacción en la detección de explosivos.
Era sólo una bolsa plástica de color blanco con un logo del almacén El Machetazo, dentro de la cual se encontró un pañuelo, una toallita de color blanco, un pantalón femenino y un periódico.
La mujer detenida no portaba documentos de identificación personal alguno, por lo cual fue remitida a la subestación policial de San Miguel.
En 1962, Alicia pidió el divorcio. En 1968, Nash fue recogido por su madre. En 1970, Alicia le readmitió "como inquilino" en su casa de Princeton. El matemático se convirtió en un fantasma que deambulaba por las aulas de Princeton, mendigando monedas o cigarrillos o formulando cuestiones enigmáticas. Un ejemplo: "¿Qué hacer con un húngaro obeso?". Se le permitía la presencia por respeto a sus pasados méritos.
Quienes leían y utilizaban sus antiguos trabajos le tenían por muerto, y en las enciclopedias se omitían sus circunstancias biográficas. De vez en cuando escapaba a Europa e insistía en renunciar a la ciudadanía estadounidense. Otras veces se limitaba a quedarse en un rincón, dándose cabezazos contra la pared.
Lo imposible ocurrió hacia finales de los ochenta. Poco a poco, empezó a saludar a la gente y a decir frases coherentes. En 1990 inició un debate, a través del correo electrónico, con otro científico, Enrico Bombieri. Quienes asistieron al proceso, como el propio Bombieri, hablan de "milagro".
El éxito final se produjo en octubre de 1994, cuando un John Forbes Nash, de 66 años recogió en Estocolmo el Premio Nobel de Economía, por un trabajo realizado antes de cumplir los 30. Su discurso reflejó su idiosincrasia: "Parece que pienso otra vez racionalmente, de la forma que caracteriza a los científicos. Sin embargo, eso no constituye un motivo para la alegría completa, como si pasara de la invalidez a la buena salud. La racionalidad de pensamiento impone límites en el concepto de mi relación personal con el cosmos.
John Forbes Nash ha vuelto a la investigación científica. En su página de Internet explica los campos en que trabaja y ofrece su dirección electrónica: jfnj@math.princeton.edu. Ha establecido contacto con su primer hijo, John David Stier, enfermero de profesión. Sigue viviendo con Alicia y con su hijo menor, John Charles, de 43 años, matemático y enfermo de esquizofrenia.
La revista Fortune lo nombró en julio de 1958 como "la brillante joven estrella americana de las nuevas matemáticas".
Neumann Theory Prize por su planteamiento de los juegos no cooperativos.
Comenzó a usar el correo electrónico a finales de los 80 para ponerse en contacto con otros matemáticos.
Se niega a conceder entrevistas a los periodistas desde tiempos inmemoriales.
Siempre ha sido admirado por la enorme seguridad en sí mismo.
Su número primo favorito es el 23.
Tiene un "seco" sentido del humor.
Entre 1945 y 1996 Nash publicó un total de 23 estudios científicos.
Sobre la posible bisexualidad de John Nash, él mismo y su esposa se encargaron de desmentirlo públicamente en el programa 60 minutos de la CBS (2002).
Durante su estancia en el hospital Trenton se hizo vegetariano para protestar contra la crueldad hacia los animales.