E n los últimos dos años, el aumento de homicidios en el país superó el 18%, según el departamento de estadísticas criminológicas del Ministerio de Gobierno y Justicia, reveló su directora Aracelly de Casanova.
Panamá ocupa un punto supremo de violencia, con una tasa de homicidios del 13.5% confirmó Casanova durante una presentación realizada en el seminario "Seguridad Ciudadana como Política de Estado".
Las estadísticas involucran a jóvenes entre los 20 y 34 años como las víctimas de la violencia, y se estableció que al menos el 46% de personas en esta edad fueron víctimas de las armas de fuego, quienes llegaron a los cuartos de urgencia de los principales hospitales del país.
El Estado, en solo dos cuartos de urgencia en la capital, ha invertido B/ 13 millones para atender a 5,953 jóvenes afectados por la violencia en los dos últimos años, indican las estadísticas oficiales.
Narcotráfico.
Casanova y el jefe de Seguridad Pública, Tomás García Tovar, al ser consultados coinciden en que la violencia se ha incrementado por el problema del narcotráfico y la vulnerabilidad de nuestras costas.
Esto ha provocado la proliferación de las pandillas, las que oficialmente superan las 54 bandas organizadas de jóvenes para delinquir en todo el país, siendo sus áreas más vulnerables Curundú, El Chorrillo y San Miguelito.
Sin embargo, García Tovar sostiene que el Estado sigue poniendo atención hacia el Plan de Seguridad Integral de forma coherente.
"El tema de seguridad es cambiante, el escenario que ocurría hace cuatro años no es exactamente lo de hoy, no hay una medicina estándar para curarla", sostuvo el jefe de Seguridad Pública del Ministerio de Gobierno y Justicia.
Las declaraciones de Tovar corresponden a la postura del Gobierno al referirse al tema de Seguridad Ciudadana, seminario que propició la Fundación Friedrich Ebert y la Comisión de Gobierno y Justicia de la Asamblea Nacional.
Foro "Por mi experiencia en Latinoamérica, no vería con buenos ojos que un militar o uniformado esté al frente de la Policía Nacional ", advirtió Fernando Carrión, Concejal del Distrito Metropolitano de Quito, Ecuador.
Considera que nombrar a una persona de carrera militar en el servicio activo de la dirección de la Policía sería "complicado y un problema", ya que sus funciones son diferentes.
"La Policía tiene que estar subordinada al poder civil", insistió el concejal ecuatoriano al señalar que observa con preocupación que se esté analizando el nombramiento de un uniformado al frente de la Policía , cuando la institución requiere de más recursos económicos para su buen funcionamiento.
Indicó que la institución de seguridad debe entrar en un proceso de desmilitarización porque muchos de sus integrantes tienen una estructura, logística y jerarquía militar.
"Debe haber una ideología civilista en la Policía que implica su lucha por los posibles desvíos frente a la ley", planteó.
Por su parte, Gino Acosta, ex ministro de Interior de Perú, no quiso dar su opinión sobre el tema, sin embargo, dijo que "los ejércitos son para combatir, pero la Policía para enfrentar los actos delictivos".
Manifestó que los esfuerzos para combatir la criminalidad tienen que ser con base en una política pública de seguridad que sea analizada con detenimiento y no en un corto plazo.
Carrión y Acosta fueron invitados al Foro "Agenda: País" de Seguridad Ciudadana en Panamá, auspiciado por Panamá América, Crítica, Telemetro, Canal 13 y la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Panamá.