Ayer, apenas ingresó a la sala del Tribunal de Nápoles, el fiscal Vincenzo Piscitelli, lo primero que hizo fue acercarse a la corresponsal de La Prensa en Italia, Isabel Cerdan, y con actitud de mucha cercanía, le estampó dos besos en la mejilla. Luego, y sonrientes fiscal y periodista, se quedaron charlando durante unos minutos antes de que inicie la sesión.
Fue a la única periodista que el fiscal del caso Lavítola saludo en forma tan afectiva.
Esa relación permitió que Cerdan –que también trabaja para la agencia española EFE- pudiera sacar su grabador de su bolso y utilizarlo durante toda la sesión. Además, la periodista tomó fotografías dentro del recinto. Ambas cosas están prohibidas en el Tribunal de Nápoles.
Sin embargo, y a pesar de estar a menos de un metro de distancia, el fiscal no le llamó la atención a la periodista.