Nación

Casos y cosas de un debate

La semana pasada, sólo unas horas después del anuncio presidencial sobre el paquete de reformas a la Ley Orgánica de la CSS, arrancó este espectáculo al mejor estilo circense.


DETRÁS de las paredes del salón donde se discuten las reformas a la Caja de Seguro Social (CSS) podía ocurrir de todo. Los diputados son gente impredecible que ha logrado orquestar en los últimos días una batalla campal de dimes y diretes de cobertura nacional.
Quien no porta un carné para observar de cerca los enfrentamientos en una de las sillas del recinto de la Comisión de Trabajo, que ahora se trasladaron al pleno, tiene la opción de hacerlo desde la comodidad de su hogar, a través de la señal de televisión.
Lo inverosímil es parte del diario quehacer de las sesiones.
José Blandón, de la oposición, fue de los primeros en mostrar sin reservas su descontento. Exigió cambios en el reglamento respecto al tiempo que se le permitiría exponer a cada diputado.
El asunto se puso candente. De allí partieron las diferencias entre Blandón y "el diputado de Santa Fe", como le llamó a su colega Pedro Miguel González.
Mientras, Abraham Martínez, de Solidaridad, observaba cauteloso desde su curul. Indirectas iban y venían. La segunda parte de este episodio se transmitiría unos días después.
El fin de semana, y al calor de la noche, terminó la sesión y fue entonces cuando "el diputado de Santa Fe" no notó que aún las cámaras de televisión registraban en vivo y a todo color lo que ocurría. Se le acercó a Blandón y teniéndolo enfrente, no le faltó mucho para demostrarle algunas técnicas boxísticas aprendidas en la campiña de Veraguas.
Transcurrió así la jornada. Llegado el segundo asalto, representantes de la facción opositora, con el arnulfista Osman Gómez como vocero, denunciaron las "nefastas intenciones" de los perredés de "incomunicarlos". Los celulares no tenían señal y por tanto, Gómez y sus copartidarios perdieron contacto con el exterior, desde donde, según dijo, era importante recibir algunas respuestas para resolver las incógnitas sobre el anteproyecto surgidas en el pleno.
Gómez vociferaba sus quejas y a su lado, el también arnulfista José Luis "Popi" Varela estaba aún exaltado, después de intercambiar palabras con el presidente de la Comisión, Leandro Avila, a quien hoy algunos apodan "el dictador".
De nada sirvieron los llamados al orden con el sonar de una campanita improvisada.
"Así no se puede", se escuchaba al fondo. Se trataba del recién estrenado diputado Luis Carlos Cleghorn, quien parece estar aprendiendo bien el "manejo parlamentario".
Le tocó el turno al veragüense Freidi Torres de salir en defensa del PRD y probar que se trataba de "métodos irresponsables para distraer la opinión pública", como diría después Jerry Wilson, presidente de la Asamblea Nacional.
Torres tomó su celular e hizo una llamada para probarle a Gómez que eran "argucias", pero su intento no rindió fruto y el arnulfista continuó incrédulo como Santo Tomás.
Entre quejas, reclamos y con los periodistas siguiendo de aquí y de allá a los "alzados", una voz femenina pidiendo cordura se escuchó en el auditorio. Era la perredista Elizabeth Hernández de Quiróz, del 8 - 10. Su petición era secundada por la también honorable Hermisenda Perea.
Se acercó al micrófono y se dirigió a Leandro Avila diciéndole: "señor presidente, yo pido que se ponga orden en esta sala".
Lo cierto es que no sólo Hernández ha sido ignorada, sino también otras voces a lo largo de la semana. Los intercambios verbales han sido la tónica.
Precisamente el día en que la diputada del 8 - 10 pidió tranquilidad, lanzó otra reflexión a sus colegas: "señor presidente, ellos (en clara alusión a los miembros de la oposición), sólo quieren salir en televisión". ¿Cuántos más estarán intentando lo mismo?.


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192317
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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