El poco caudal y el desvío del río Chico en Natá, provincia de Coclé, se ha convertido en un problema para los cebolleros de Chumungú, quienes temen no contar con agua para sus cultivos a mediados de marzo.
Los productores de cebolla piden al gobierno que se construya una represa permanente que permita enviar más agua a los cultivos, porque la empresa privada saca agua día y noche para regar la caña y esto impide que el agua del río llegue a sus cultivos.
El cebollero José Valencia pidió al Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) que converse con la empresa privada para que se corrija esta situación y permitan que el agua llegue a los cebolleros.
Mientras Gabriel Marciaga, presidente de la Cooperativa Ariel Chanis de Natá, dijo que ya se ha sembrado un 98% de las 74 hectáreas a sembrar, lo que es bueno; sin embargo, reconoció que podrían enfrentar dificultades por el bajo cauce del río Chico, que desvió al mar.
Marciaga agregó que ellos como cooperativa tienen más de 12 cebolleros asociados y la mayoría se ubica en Chumungú, por lo que tienen muchos gastos, pues una hectárea sembrada de cebolla puede costar más de siete mil balboas y si no hay agua, podrían registrarse grandes pérdidas.
“Ya tenemos la cosecha garantizada en la venta, pero sin agua todo esto podría afectarse”, dijo.
Por su parte, Humberto Pérez, técnico de la cooperativa, dijo que también enfrentan el problema de la falta del desembolso de los préstamos por medio millón de balboas que solicitaron al Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA) para pagar a los jornaleros.
“El BDA debe darnos el cheque, pero aún la Contraloría no refrenda el contrato y la mano de obra debe ser pagada cada semana”, dijo Pérez.