El Tribunal Electoral consideró que hasta ahora no hay ninguna evidencia que apunte a que se esté fraguando un fraude electoral por el caso de los 35 mil plásticos para confeccionar cédulas de identidad personal que fueron encontrados en poder de un ciudadano colombiano.
Los magistrados del Tribunal Electoral se reunieron ayer con el fiscal auxiliar, Carlos Augusto Herrera, a fin de conocer sobre el avance de las investigaciones y salió a relucir que por lo menos quedan por ubicar 14,500 tarjetas bases.
Luego de que salió a la luz pública la información sobre la inmensa cantidad de documentos bases para cédulas en manos extrañas, hubo quienes expresaron sus dudas y su preocupación por la capacidad de la empresa Unysis World Trade, Inc. en el manejo seguro del material.
Mediante un comunicado, el TE afirmó que el material encontrado formaba parte de un lote defectuoso que debió ser perforado y destruido por la empresa Unysis y por tanto desconocía su existencia.
De acuerdo con el informe que rindió el Ministerio Público al TE, dos personas vinculadas a la empresa Unysis están implicadas en el desvío y la salida de los documentos hacia manos de terceros.
Cerca del hogar de la familia González viven algunos de sus hijos y su hermana Justina. En el sector son muchos los niños menores de ocho años. De echo, durante la entrevista contamos unos 15.
Las casas, unas de bloques sin repellar y a medio terminar, y otras, unos pequeños cuartos de madera con poco espacio para que los pequeños jueguen. Lo demás, está determinado por el Río Palomo.
Sólo en el hogar de los González hay siete menores de edad y tres adultos, en una casa pequeña construida de madera que no podrá tener más de cuatro metros de ancho por seis de largo. Su sustento proviene de sus hijos mayores, ella no trabaja y es madre soltera.
Aunque las madres le hacen la advertencia a los niños de no jugar cerca del río, es algo inevitable, esa es una atracción natural para ellos en una edad en que la curiosidad y la ingenuidad están a flor de piel.
El río está contaminado con basura de todo tipo e incluso excremento humano. Su orilla y lecho está lleno de piedras. De caer un niño, aunque no exista una fuerte corriente, podría quedar gravemente lastimado. En él no hay ninguna protección de barandas que permitan resguardar a un menor del peligro. Los moradores recuerdan que hace unos 16 años la fuerte corriente arrastró una casa en ese mismo lugar.