EL TEMOR de que salga una serpiente o un maleante se hace cada vez más latente en quienes acuden a visitar a un ser querido en el cementerio municipal de la Barriada 2000, en Arraiján.
Panamá América estuvo en el lugar y pudo comprobar que las tumbas, apenas logran divisarse, ya que la maleza parece apoderarse del sitio sagrado.
Y eso no es todo. Con las recientes lluvias el lugar está convertido en un lodazal.
Para acercarse a la tumba de un ser querido o familiar era necesario quitarse los zapatos o colocarse cartuchos en los pies para no ensuaciarse.
En el cementerio no hay un centímetro de concreto, por ende no hay aceras, incluso el óxido y la falta de pintura poco a poco están acabando con el lugar.
La cara que presenta este camposanto no es la mejor y quienes tienen que visitar a un familiar, deben ingeníarselas para no terminar con lodo hasta las rodillas o ser mordidos por una serpiente, que pueda alojarse en la espesa hierba.
Igualmente las cunetas para canalizar el agua también están obstuidas por la tierra y la hierba, en algunos puntos ya fueron tapadas.
Otro factor que está afectando el cementerio es el moho, que prácticamente ha cambiado el color de las tumbas.
Precisamente el día del recorrido de este medio encontramos a María Reyes, una de las personas que no pudo ocultar su descontento por las deplorables condiciones del cementerio.
Ella visitaba la tumba de un cuñado, junto a sus dos hijas y para llegar a ésta, tuvo que pasar por gran cantidad de hierba, incluso ya casi no podían caminar.
Evitaban pasar por algunos puntos donde la hierba era muy alta para que no les diera picazón en las piernas.
Cada vez que van se encuentran con el mismo cuadro.
"Le pedimos a las autoridades que mantengan el cementerio limpio, pues se hace difícil poder visitar a una persona que ya no está con nosotros y que merece respeto.. el lugar está muy feo", sostiene Reyes.
Su cuñado falleció en 1989 y en aquellos tiempos el cementerio no se encontraba en las actuales condiciones, ya que se limpiaba con regularidad.
Reyes opina que hay abandono, a pesar de que anualmente los familiares pagan B/.10 al municipio y se desconoce en qué se utiliza ese dinero.
Lo mismo dice Hilda Mendoza, quien vive cerca del camposanto y observa la desidia en que tienen las autoridades ese sitio.
Cuenta que reside en la Barriada 2000 y desde hace año y medio, el panorama en el cementerio es el mismo y solo varía cuando llueve por el lodo.
Las personas están muy molestas pues se trata del descanso de personas que se nos adelantaron en el camino y no es justo que se les tenga en esas condiciones.
Mendoza aseguró que algunas personas que tienen un pariente enterrado en el lugar se han quejado por el descuido del lugar.
En enero de 2004, Panamá América publicó las quejas de los ciudadanos por el mal estado de ese cementerio.
Para esa época se mantenía en los alrededores gran cantidad de basura y había quejas por falta de espacio físico y mantenimiento.
Las quejas se habían llevado ante el entonces alcalde Jaime Barroso, ya que el cementerio colinda con los terrenos del Instituto Profesional y Técnico Fernando de Lesseps y allí acuden muchos estudiantes.
Panamá América llamó al celular del alcalde Cáceres para conocer su versión, pero no atendió nuestro llamado.
En el distrito de Arraiján existen siete cementerios municipales, dos en el corregimiento cabecera de Arraiján, uno en Juan Demóstenes Arosemena, uno en Vista Alegre, uno en Nuevo Emperador, uno en Santa Clara y uno en Veracruz.
En el 2001 hubo una morosidad de B/.40 mil en cementerios municipales de Arraiján y se pretendía presionar a los familiares de los difuntos para que pagaran.
Hay personas que pagan a otras para que limpien alrededor de las tumbas.
Cementerio abandonado
Los herbazales son tan altos que igualan la estatura de una persona promedio.