El campo santo ubicado en el corregimiento de Capira cabecera se está quedando sin espacio para ubicar los cuerpos de niños fallecidos, por lo que en ocasiones utilizan las bóvedas construidas para los cadáveres de personas adultas.
Iván Saurí, alcalde de Capira, asegura que dentro del cementerio no existe un ordenamiento en la ubicación de las fosas y bóvedas construidas en tierra, lo que reduce aun más el espacio.
Para obtener el espacio necesario para construir al menos 20 bóvedas para cadáveres de niños, se requirió de la anuencia del Consejo Municipal, para realizar una “permuta”, que permitirá la reubicación dentro del cementerio; además de la aprobación de la familia del difunto.
Para ello se pretende invertir una partida de 5 mil balboas, para así extender el período de utilidad del cementerio.
El año pasado se construyeron en este cementerio 80 bóvedas, con las cuales se esperaba solucionar por dos años la falta de espacio, luego de que se lograra sanear una sección del campo santo, que era usada como basurero.