Los Gobiernos de Centroamérica se quejan por la falta de flexibilidad de la Unión Europea (UE) en la negociación de un Acuerdo de Asociación e, incluso, han amenazado con retrasar su firma, pero por el momento nadie renuncia al pacto.
El ministro guatemalteco de Economía, Rubén Morales, destacaba en declaraciones publicadas hoy en la prensa de su país que aunque resulta "ambicioso" querer firmar el convenio en mayo próximo, en la Cumbre América Latina-UE de Madrid, el ambiente "es positivo" para realizarlo.
Las palabras de Morales se producen tras una semana en la que algunos funcionarios de la región, como la viceministra nicarag ense de Fomento, Industria y Comercio, Verónica Rojas, han llegado a afirmar que la negociación está "secuestrada" por la UE.
A finales de marzo, la UE y los países centroamericanos reanudaron las negociaciones del acuerdo, a las que se ha sumado Panamá, tras una paralización de nueve meses por el golpe de Estado en Honduras.
Sin embargo, la postura europea está siendo muy criticada en círculos oficiales y empresariales de la región.
Las quejas apuntan a la falta de flexibilidad de los europeos a la hora de ampliar los límites a las cuotas de productos sensibles como banano, arroz, atún, azúcar o carne, así como de artículos textiles y en algunos criterios de denominación de origen.
La negociación "está secuestrada, diría yo por Europa", manifestó Rojas, jefa negociadora de Nicaragua, en declaraciones publicadas esta semana por el diario La Prensa de Managua, en las que aseguró que la conversación "está estancada".
"En estos momentos muy difícilmente habría firma (del acuerdo), al menos en el tiempo marcado, que es mayo", dijo Rojas.
Con menos pesimismo pero igual convencimiento del trecho que aún queda por negociar, el viceministro salvadoreño de Cooperación para el Desarrollo, Jaime Miranda, miembro del equipo negociador de su país, indicó el miércoles que la fecha del 18 de mayo para la rúbrica del acuerdo no es un plazo inamovible.
"Lo de la firma se ha puesto una meta, pero no significa que necesariamente tiene que ser en esa fecha. El problema no es el tiempo, lo que nosotros tenemos que hacer es tener un excelente acuerdo que sea en beneficio de Centroamérica", dijo a los periodistas tras una reunión de negociadores de la región.
No obstante, el funcionario salvadoreño subrayó que el camino para salvar las diferencias está en la mesa de negociación y que hay que "seguir negociando hoy, mañana, pasado mañana, hasta mayo todos los días, a todas las horas, para lograr (...) un excelente acuerdo".
Más optimista se mostró la viceministra de Comercio Exterior de Costa Rica, Amparo Pacheco, al asegurar que la firma en la Cumbre de mayo es "una meta posible" que confían alcanzar.
"Los temas que aun quedan pendientes no han sido por falta de voluntad entre las partes, sino simplemente porque no hemos encontrado un balance entre los intereses de los dos bloques, pero confiamos en resolverlos en la última ronda", indicó a Acan-Efe la ministra.
La presidenta del Banco Central de Honduras, María Elena Mondragón, subrayó la importancia que tendrá el acuerdo para la región en temas de fondo como la atracción de la "inversión europea" y la ampliación del acceso a los productos de la región en ese mercado.
En ese sentido, Mondragón comentó que "estos acuerdos requieren, ante todo, un proceso", en el que siempre "faltan documentos por revisar, acuerdos a que se tiene que llegar de ambas partes".
Más allá de que la Cumbre sea finalmente cuando se formalice, o no, el que sería el primer acuerdo en bloque de la región, lo que Centroamérica tiene claro es que la presidencia española de la UE hace más que propicio el momento para alcanzar el objetivo.
"Ahora (el proceso de diálogo) es seguro y más adelante podría quedarse en veremos, porque entran otras presidencias que a lo mejor tienen otro tipo de prioridades", anotó el guatemalteco Rubén Morales en declaraciones al diario Prensa Libre.