Las primeras pesquisas por el hurto de 29 cheques en blanco del Ministerio de Obras Públicas (MOP), de los cuales 7 fueron cambiados por más de un cuarto de millón de balboas, revelan que la cerradura del área donde estos reposaban fue reemplazada un día antes de que se presentara la denuncia ante la Dirección de Investigación Judicial (DIJ).
El acceso a esta área no era restringido, pues las llaves quedaban expuestas a cualquier funcionario que realizara jornadas extraordinarias (3:30 p.m. a 7:00 p.m.), medida que se implementó a partir de diciembre de 2007.
El jefe de Tesorería, César Camero, denunció en su momento estas anomalías, pero la sección de Contabilidad no tomó los correctivos necesarios, según consta en una nota que remitió al Despacho Superior el 17 de junio pasado y que forma parte del expediente.
Defensa.
El titular del MOP, Benjamín Colamarco, reiteró ayer, que en este escándalo no hay funcionarios vinculados, pero una auditoría interna de la propia institución da cuenta de que el jefe de Contabilidad, Henry Sánchez, el director de Administración, Ahmed Oliveros, y el jefe de Tesorería tienen responsabilidad administrativa.
Más anomalías.
Cuatro meses antes de que se descubriera este robo, la sección de Contabilidad compró 10 mil cheques a través del fondo de Administración.
De ese tiraje, 5 mil fueron duplicados por un presunto "error", que generó un sobrecosto de B/ 1,837.50 para la institución.
Estos cheques, por disposición de la Dirección de Auditoría Interna, fueron quemados y no formaban parte del grupo extraviado, según las investigaciones.