Washington.- La inesperada maniobra de Chile de abrir negociaciones para un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y abandonar planes para entrar en el Mercosur ha abierto las puertas a una nueva coyuntura geopolítica en el hemisferio que podría dar un nuevo impulso a la integración económica regional.
La intención de entrar al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) promulgado como el principal objetivo de la Cumbre de las Américas de 1994 y 1998, promulgada por el presidente Bill Clinton, fue anunciada públicamente por el mandatario chileno, Ricardo Lagos, durante una fugaz visita a California el pasado miércoles.
Sin embargo, el presidente Lagos había confiado sus planes en privado a los jefes de Estado del Mercosur durante la X Cumbre Iberoamericana celebrada en Panamá, informaron funcionarios diplomáticos a El Panamá América.
La iniciativa chilena recordó las infructuosas tentativas de la embajada de Panamá de negociar un tratado similar con Estados Unidos tras la reunión en esta capital que celebraron el entonces presidente Ernesto Pérez Balladares y Bill Clinton en 1995.
En tanto, el repentino anuncio público creó una verdadera conmoción en la política exterior económica de Brasil que a todo parecer postulaba la pronta incorporación de Chile al Mercosur, creando así un frente común cuando llegue el momento de encarar las negociaciones con Estados Unidos para el ALCA que Clinton había propuesto entrara a funcionar en 2005, aunque Chile cree que podría adelantar la fecha para 2003.
En un sorpresivo vuelco del aparente inmovilismo que existía en las negociaciones reiteradas por Clinton en 1998, durante la Segunda Cumbre en Santiago, Lagos anunció el inicio de las negociaciones en el último mes del gobierno de Clinton en un encuentro la semana pasada con más de 200 empresarios en California.
Lagos interrumpió su discurso en inglés para comunicar en español esta decisión. Fue así que sorprendió con su anuncio de querer ser miembro pleno, a pesar de las disímiles tarifas arancelarias. Inicialmente se había pensado que tal paso podría concretarse en la cumbre del próximo mes de diciembre en Buenos Aires, pero luego los técnicos determinaron que era necesario un proceso previo de negociación de las concordancias tarifarias.
Sin embargo, este último proceso arrojó grandes dificultades y finalmente llevó al mandatario a dar un paso atrás en su empeño de acelerar la membresía plena de Chile al Mercosur.
El presidente chileno sostuvo ante sus pares, que el país seguiría adelante con su rebaja unilateral de aranceles y que debía ser ese bloque el que se ajustara a este proceso.
El embajador de Chile en Estados Unidos, Andrés Bianchi, aclaró que este inicio de negociaciones no tiene que ver con un cambio de presidente en esta nación. El acuerdo de libre comercio que Chile y Estados Unidos negociarán no será excluyente ni entrará en conflicto con otros convenios, como los que acaba de firmar con México y los que están en tren de negociación con Centroamérica, señaló Bianchi.
La negociación será lanzada el próximo miércoles en Washington por la ministra de Relaciones Exteriores, María Soledad Alvear, y la representante comercial de Estados Unidos, Charlene Barchefsky.
Fue el ex canciller José Miguel Insulza el primer personero gubernamental chileno en lanzar la idea de que, dado que Estados Unidos es el principal socio comercial chileno y la potencia económica y política más importante del mundo, las tratativas bilaterales podrían comenzarse sin "fast track". Pero, fue su sucesor, Juan Gabriel Valdés, el que llevó a Washington en agosto del año pasado una propuesta concreta en tal sentido, de lo cual derivó una "pre-negociación" en que se conformaron siete grupos de trabajo.
Las exportaciones a EEUU representan el 19% de las que Chile realiza globalmente. El resto de las ventas se dirigen a los mercados de Asia-Pacífico (28%), la Unión Europea (26%), Aladi (casi gran parte de América Latina, con 20%) y el resto del mundo (7%).
Las importaciones desde ese mercado constituyen el 21% del total, superadas por el conjunto de Aladi (32%). Luego siguen las compras desde la UE (20%), el Asia-Pacífico (16%) y el resto del mundo (11%).