En Chiriquí el número de la suerte es el 3.
Un "triple play" en la parte alta del séptimo episodio, anoche en el Kenny Serracín, aniquiló los ánimos del equipo de Panamá Metro y puso a los chiricanos en el umbral del campeonato, tras lograr su tercera victoria en la serie final del certamen nacional de béisbol juvenil.
Además del "triple play" el equipo local se apoyó en tres imparables del campo corto Ashley Ponce y el control del lanzador Tomás Batista, quien tiró la distancia completa ganar 2-1 y remontar el marcador por segunda noche consecutiva.
El "triple play" se concretó con un intento de toque por parte Jorge Caballero el cual fue capturado en el aire mediante una zambullida del inicialista chiricano Edgar Delgado.
Jeffet Garibaldi, que estaba en primera base, se despegó de la almohadilla y Delgado le tiró la pelota a Alexis Espinosa (segunda base), que hizo la asistencia y éste a su vez le envió la bola de Juan González que se movió del jardín central para cubrir la segunda en donde estaba el metropolitano Pedro Aguilar, quien también se había despegado de la base.
La victoria fue para Tomás Batista, mientras que el relevista capitalino, Cristián Navarro cargó con la derrota.
El interés que le cobran los bancos por el dinero prestado depende de la solvencia económica del negocio, según explicó Véliz.
Pasada la euforia de las fiestas de Momo la falta de dinero vuelva a preocupar a los panameños, pues se avecina la época escolar, por lo que las casas de empeño se convierten en uno de los negocios más visitados.
"Lo único que les queda a los panameños es empeñar para hacerle frente a los compromisos y gastos escolares de sus hijos, quienes empiezan la escuela la primera semana de marzo", manifestó el comerciante.
En este sentido, dijo que los dueños de estos negocios esperan una buena afluencia de personas que como María Guerra voltean la mirada hacia las casas de empeño cada vez que el dinero empieza a escasear, aunque después vivan con la angustia de perder sus artículos.