EN EL preciso instante en el que más de 10 mil almas gritaban desaforadas buscando la forma de liberar la tensión, el pelotero chiricano Juan Vega irrumpió en el diamante de juegos del Estadio Rod Carew para hacer historia.
Con dos compañeros en bases y dos outs, Vega conectó el imparable más importante de su vida para empujar desde segunda base a Dimas Ponce con la carrera que le dio a Chiriquí un triunfo de 5 por 4 sobre Panamá Metro.
Con la victoria los chiricanos lograron el título en el XXXVIII torneo Nacional de Béisbol Juvenil y recuperaron el cetro que habían cedido a Veraguas en la campaña pasada.
Fue una final con dos grandes rivales y un torneo digno para la afición que lo apoyó. Los cinco partidos que se jugaron en esta fase estuvieron cargados de adrenalina y emoción.
Al final, se impuso el mejor. Chiriquí demostró superioridad en todos los aspectos y su marca global de 21-3 a lo largo del torneo lo ratifica.
Ayer, los hijos del Valle de la Luna salieron decididos a acabar con sus rivales.
Estando arriba en la serie 3-1, Chiriquí aprovechó las deficiencias técnicas de Metro para abrir el marcador con dos carreras en la parte baja del primer episodio.
Posteriormente, aumentaron su ventaja con dos más en el cuarto acto. Metro pareció reaccionar con una rayita en el cuarto, otra más en el sexto y empató las acciones con 2 en el octavo.
Sin embargo, el elenco chiricano, bajo el mando de Alberto Macré, sintió el respaldo de su afición y despertó en el cierre del noveno para anotar la carrera del triunfo.
Alberto Cuan, quien relevó a su hermano Antonio, fue el pitcher ganador.
Angelo Jaramillo, quien también trabajó en función de relevo por el abridor Arquímedes Nieto, se quedó con el revés.
Fue la sexta corona para Chiriquí en estos torneos y la primera desde el 2005, cuando precisamente bajo el mando del propio Macré superaron a Metro 4-1 en la final.
Chiriquí mandó
Ante un público, en su mayoría roji-verde, el equipo capitalino trató de sacar el triunfo, pero fue imposible.