Durante muchos años, el distrito de Chitré, que hoy celebra 159 años de fundación, ha sido considerado como “la ciudad que crece sola”.
Sin embargo, esa marcada evolución ha dado paso a un creciente desarrollo comercial y económico que hoy pone en riesgo la presencia del comerciante criollo.
Tal como lo aseguró el señor Max Márquez, presidente de la Cámara de Comercio de Chitré, la llamada globalización y las inversiones de afuera han ido reemplazando a los negociantes chitreanos, que poco a poco pierden su espacio en el mercado local.
Señaló que el crecimiento de Chitré se dio en base al movimiento comercial que se generó por medio del puerto de El Piñolarito, que dio paso a las actividades portuarias y artesanales, que durante muchos años fueron el principal medio de subsistencia.
Márquez relató que poco a poco se desarrolló una actividad comercial y de servicio que comenzó a dar respuesta a los pueblos aledaños.
Así surgió el gran movimiento mercantil en el puerto de El Piñolarito y se activó el comercio que brindaba una gran diversidad de servicios desde el área de Tonosí hasta Santiago de Veraguas.
La llegada de inversionistas foráneos con grandes cadenas de supermercados, materiales de construcción y franquicias, ha hecho de Chitré, una ciudad invadida de empresas de afuera.
Márquez sostuvo que ante esta invasión los comerciantes de Chitré están optando por vender sus negocios, porque no pueden enfrentarse a estas cadenas.
Señaló que durante el siglo XX, el chitreano supo abrirse y tomar partido de las innovaciones.
Pinzón aseguró que en Chitré estamos ante una sociedad que aún vive a plenitud la gloria transitoria de morar entre la modernidad y lo rural.
Indicó que ante esta evolución todavía la gente dice que puede vivir en esta ciudad.
Agregó que el notorio crecimiento comercial de Chitré no está en poder de grupos criollos y en la fecha esta situación debe ser motivo de reflexión para los lugareños.