La población de San Felipe disminuyó en las últimas dos décadas en siete mil 20 residentes, de acuerdo con el Censo de población y vivienda de la Contraloría General de la República.
En 1990, la población se mantenía en 10 mil 282 habitantes, cifra que se redujo en el censo de 2010 a tres mil 268 personas.
Fernando Díaz, de la Fundación Pro Ciudad, lo atribuye al modelo de gestión excluyente de desarrollo y conservación de los inmuebles del Casco Antiguo que desarrollan las autoridades.
Manifiesta que la ejecución de políticas habitacionales dirigidas a la clase pudiente desplaza con frecuencia a los habitantes que, con el paso de los años, se ven obligados a abandonar el lugar donde vivieron.
Díaz anticipa que la “desesperada” intención de llevar a cabo el proyecto de Cinta Costera III en El Chorrillo tendrá consecuencias parecidas a lo que ocurrió en San Felipe.
Sobre esta percepción no difiere la dirigente de El Chorrillo, Olga Cárdenas, quien admitió que los residentes saben que a largo plazo, las consecuencias serán las mismas. No obstante, es del concepto que el desarrollo de la obra es la única alternativa de trabajo a corto plazo que ofrece el Gobierno y de una mejor calidad de vida para ellos.
Para evitar que a futuro se hagan presiones ilegales de abandonar el lugar, Cárdenas solicitó a la población a que se capacite y legalice sus viviendas.
“Es una forma de curarse en salud en caso de que a futuro la población se sienta desplazada”, dijo.
La población de El Chorrillo en 1990 era de 20 mil 488 y según el registro de Contraloría, en 2010 es de 18 mil 302 habitantes. La migración de los residentes - es mínima comparada con la de San Felipe en los últimos 20 años.