Nación

Chorrillo sumergido en aguas servidas

La situación económica les ha impedido llevar a los niños a un especialista.


GEORGE Isaac y Joselis tenían hasta hace poco, nueva compañía a la hora de jugar. Se trata de las aguas servidas que se habían desbordado en calle 26 de El Chorrillo.
Aunque pudiera no ser esa la causa de su mal, a estos niños les aparecieron, una serie de granos en varias partes del cuerpo.
A lo anterior se añaden las enfermedades que han padecido y que se vienen registrando desde que las aguas servidas son sus vecinas.
Carmen Ceballos, abuela de George y Joselis, dice que han perdido la tranquilidad.
Sucede que aunque hace unos días fue reparado el daño, "cada 15 días o un mes, se repite y las autoridades no solucionan esto definitivamente".
Ceballos tiene 16 años de vivir en el lugar y está decepcionada, pues "nadie los ayuda y su salud corre peligro".
George, de un año, juega con sus pequeños primos con temor, procura no golpearse en la cabeza porque los granos le causan mucho dolor, mientras que Joselis, de tres años, ha perdido las ganas de peinarse por el malestar.
Para Ceballos es "horrible abrir la puerta de la vivienda y observar heces fecales salir de las alcantarillas".
Y ni hablar del mal olor de las aguas estancadas, que se cuelan como otro inquilino de la residencia.
Todo empezó cuando personal del Ministerio de Obras Públicas (MOP) inició las reparaciones de la vía y rompió la calle, aunque ya salían aguas servidas, el asunto empeoró.
El Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (DAAN) realizó unas excavaciones para reparar la alcantarilla, sin embargo, el daño fue mayor.
Los quejosos contaron que llamaron al IDAAN, pero les informaron que sólo contaban con un vehículo que está en Colón. "Yo tengo 11 nietos que se han quedado conmigo en este tiempo y temo por la salud de ellos, ya que están expuestos constantemente a las aguas negras. Quiero que me ayuden, estamos bien afectados", señala.
Las moscas se toman el lugar cada vez que las aguas se debordan, por lo que no descartan que en cualquier momento se desate una epidemia.
Carmen Ceballos indica que el tema de las aguas desbordadas es conocido por las autoridades y aunque reconoce que van a hacer las reparaciones, " no pasa ni el mes cuando vuelve el problema".
Por su parte, el director del IDAAN tilda de "irresponsables" a quienes arrojan a las tuberías todo tipo de objetos.
Valentín Corrales, director de la Región Metropolitana de Salud, fue enfático. "Cada vez que hay aguas negras, el ambiente es insalubre y es muy importante solucionarlo".
Corrales recomendó a los moradores que lleven a los niños que presentan algún cuadro anormal, al centro de salud porque "se habla de que tienen fiebre, diarrea o problemas de la piel y no se acude al centro a atenderlos".
De esa forma, advirtió, se llevará una estadística que refleje lo que está ocurriendo, ya que muchas veces se recurre primero a los medios, sin tomar en cuenta a la autoridad sanitaria del área.
Por su parte, el exdirector de salud, Jorge Gamboa Arosemena, dijo al Panamá América que cuando las aguas servidas están cerca de los niños, "el riesgo es mayor".
Lo que dice es que su sistema inmunológico está débil, en formación y por eso es más peligroso.
Sin embargo, para cualquier ser humano es preocupante por la contaminación con agentes patógenos que viven en las heces o la orina, tal como explicó.
Explica que es así como la enfermedad diarreica es la de mayor incidencia en el país.
Los niños conviven con las aguas estancadas.
El director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), Juan José Amado III, cree que la falta de conciencia de los moradores tiene mucho que ver en el asunto.
Dijo que en este sector la gente no cuida el sistema y abusan de él, echándole toallas sanitarias, papeles, telas.
Mencionó el caso de Curundú donde los funcionarios llegaron hace poco a hacer reparaciones y extrajeron hasta estopa de coco y "se sabe que no hay sistema en el mundo que aguante eso".
A su juicio, "en El Chorrillo existe el daño porque se trata barrios populares que no cuentan con trampas de grasa y por ende, tributan la grasa en el sistema y lo obstruyen".
Las tuberías tienen un diámetro limitado, si le echan gran cantidad de sólido no hay forma que trabaje bien.
Es la demora lo que incomoda a los moradores de estas comunidades, ya que cuando la salud humana está en peligro, "la paciencia se pierde y las esperanzas se ahogan".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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