El Volcán Barú no está muerto, es geológicamente activo, pero no existe ningún indicio de riesgo, que pueda provocar una alarma en la comunidad.
Julio Escobar Villarrué, Secretario Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, explicó que un grupo de científicos que analizaron los sismos que se registraron en mayo del 2006, concluyeron que fueron superficiales tectónicos.
Alegan que el origen primario fue la actividad volcánica muy profunda, que genera la presión de gases y que dan como resultado los temblores.
Los científicos acotaron que ni estos sismos, ni la información que envían los sensores, indican que se esté iniciando un nuevo episodio volcánico.
La comunidad de Boquete puede estar tranquila.