Nación

Científicos unidos para salvar la isla de Coiba


"Somos ignorantes de la realidad marina de este país", aseguró a El Panamá América el ecólogo del Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian, Héctor Guzmán, en alusión a la isla de Coiba, en la provincia de Veraguas.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard en Estados Unidos que se encuentra en el país presentando un estudio titulado "Futuras Alternativas para el Parque Nacional Coiba y áreas adyacentes de tierra firme y su potencial impacto", coincidió con Guzmán, quien aportó información sobre los arrecifes coralinos y mapas para la preparación de este informe.
Y es que, a su juicio, aunque "no llegamos tarde al baile", es mucho lo que aún se desconoce en esta materia, según revelan los más recientes estudios del Smithsonian, que emprendió desde el año pasado una serie de expediciones en el barco de investigaciones R/V Urracá que se extienden no sólo al parque, sino también a áreas aledañas.
A la fecha se han efectuado seis expediciones que cuentan también con el apoyo financiero de la fundación suiza AVINA, la organización The Nature Conservancy y el Instituto Smithsonian. "Hemos concluido en que no sabemos nada. Ha sido mucho lo nuevo que se ha encontrado, nuevo para la Ciencia y nuevo para el país", indicó Guzmán.
Lo más importante desde el punto de vista de conservación, subrayó, es que se ha encontrado la ubicación de las especies novedosas y su nivel de vulnerabilidad ante las posibles opciones de desarrollo que vayan a considerar quienes tomen decisiones.
Hasta ahora se pensaba que el arrecife coralino de Coiba podría tener 140 a 160 hectáreas y las investigaciones arrojan como resultado la existencia de fondos marinos relacionados con comunidades coralinas cercanas a las mil hectáreas.
No es el qué sino el cómo, parece ser el meollo del asunto. Guzmán fue claro al señalar que el parque presenta puntos calientes de alta diversidad, como le han llamado los científicos. "No todo el parque presenta la diversidad distribuida por todos lados. Hay pequeñas áreas en donde ésta se concentra", dijo.
Son precisamente esos sitios los que ellos han aconsejado "a quienes toman decisiones, bien sea ANAM, las ONG y las asociaciones conservacionistas que hagan un plan de manejo adecuado para que esas zonas las cuiden con particular atención por ser áreas que concentran especies raras o únicas del lugar que aun no han sido descritas".
Carl Steintzs y el grupo de científicos de Harvard lo entienden como "desarrollo en pequeña escala y de forma muy cuidadosa". El estudio comprende Coiba y la franja costera frente a la isla aplicado a 15 escenarios diferentes que enmarcan desde ningún desarrollo hasta la mayor explotación y "la respuesta está en el medio". Los modelos encierran la parte económica y la ecológica, que según consideraron, se relacionan inevitablemente.
Este tipo de investigaciones deben puntualizar varias interrogantes, una de éstas dirigida a si está funcionando bien o no lo que se tiene hasta el momento, explicó Steintz, a lo que respondió: "sí desde la parte ecológica pero no la económica y es allí donde corresponde al Gobierno decidir qué aspecto debe primar ".
De cualquier forma, el estudio sugiere que a menor ocupación, ya sea en la isla o en tierra firme, el impacto ecológico es menor y el beneficio económico mayor, sin embargo, a juicio de los investigadores "la percepción pública internacional y panameña cambiará radicalmente con el aumento del turismo en la región, pues Coiba se convertiría en otro sitio de desarrollo tropical y nada más".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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