Monseñor manifestó que se tomó la medida, porque no se puede mantener una estructura si no hay muchachos que quieran ser sacerdotes.
Mencionó que el seminario tiene gastos que superan los B/.3 mil al mes y no cuentan con ese dinero.
La decisión afectó a monseñor Aurelio García, ya que su sueño hecho realidad hace 25 años, se desvanece.
En este negocio no se generan pérdidas, pero las ganancias son recibidas lentamente, ya que los productos no son perecederos, lo que les permite a los comerciantes venderlos durante todo el año.
La variedad es grande: inciensos en polvo, en grano, en lágrima o en forma líquida, con sus respectivos olores.
Entre estos están la alucena, palo santo, cáscara de ajo y anís estrellado.
Los inciensos provienen de países como la India y China.
También se ofrece azufre, mirra, caraña hedionda, benjui, canela y alcanfor, entre otros.
Los mayores compradores de estos productos son las iglesias, las personas devotas, y quienes los utilizan en sus hogares para relajación, o por el aroma que despiden.
El comercio religioso va en aumento, pese a que en su momento, Jesús echó a los mercaderes del templo.