ANTE el malestar generado por los estudiantes en ropa particular, González recomendó que lleven alguna identificación a la escuela para evitar incidentes.
"El plantel le recomendará a los estudiantes que los sábados vengan con la camiseta del colegio y la falda o el pantalón", expresó.
Para algunos estudiantes del Cantón, dar clases los sábados representa un atraso en ciertos compromisos adquiridos antes que se modificara el calendario.
Mientras tanto, en el Instituto Rubiano, las clases de la mañana fueron regulares. Se notaba la presencia de estudiantes ansiosos por iniciar las clases de la tarde.
Yoselín Thompson, de segundo año, contó que fue al colegio porque le dijeron que en la mañana los profesores dieron clases normales.
La mayoría fue en ropa particular, pero Eduardo Leslie, supervisor del plantel, recomendó que los alumnos vayan con uniforme.
De 1, 485 alumnos que están la mañana en el Instituto América, sólo 800 aproximadamente fueron a dar clases.
Igual sucedió en el Primer Ciclo Ricardo Miró, donde hay 650 estudiantes, pero sólo fueron 250.
Los directivos de ambos planteles explicaron a Panamá América que la poca asistencia se debió a los compromisos que tienen algunos estudiantes, como la catequisis y cursos educativos.
Luis Peralta, director del Instituto América, dijo que los estudiantes que no pueden asistir los sábados tienen que presentar una excusa.
Detalló que los docentes suministrarán el contenido para nivelar a esos estudiantes, que por compromisos no recibirán clases los sábados.
Aixa Gómez, secretaria general de la Confederación Nacional de Padres y Madres de Familia de la República, corroboró lo que Panamá América observó.
Dijo que efectivamente las clases fueron irregulares en casi todos los planteles de la capital y el interior.
"El ministro de Educación, Miguel Ángel Cañizales, debe poner a los supervisores de zona para que hagan su trabajo de ir a las escuelas, y los directores de planteles deben apoyar a los padres de familia para que se recuperen los días de clases", dijo.
"Los docentes nunca cumplen lo que prometen, pues dicen que pagarán el tiempo perdido y no es así", denunció Gómez.
"Se supone que cuando ellos (los educadores) hicieron el pacto, se comprometieron a recuperar los sábados los días que habían faltado, pero no se está dando así", reiteró.
Por ello, pidió a las autoridades seriedad y que se respete el acuerdo firmado, enfatizó.
Entretanto, a Eric Rodríguez, presidente de la Coordinadora Nacional de Padres y Madres de Familia de la República, no le extrañó lo sucedido, porque el ministerio dejó en libertad a docentes y estudiantes sobre las actividades educativas sabatinas.
Aseguró que la forma como se manejó el paro no fue la mejor, y si había que reponer, se debió hacer tiempo por tiempo, y no "mediante la pantomima que produce más frustración a padres de familia y estudiantes".
Ariadna de Petterson, del Frente de Acción Magisterial (FAM), admitió que las clases fueron irregulares, pero culpó a la circular del Ministerio de Educación, que informaba que los docentes que firmaron los días de paro, aunque no dieron clases, no deben ir los sábados.
"El que incumplió el acuerdo fue el mismo ministro.. Nuestra posición es que los educadores que marcaron y no dieron clases deben recuperar el tiempo", dijo.
Clases irregulares en la capital y el interior
En el primer sábado para reponer las clases, empieza a notarse el ausentismo y el desorden en los planteles.