El presidente Bill Clinton podría marcar con una ceremonia en la Casa Blanca la firma esta semana de la ley que amplía el acceso al mercado de Estados Unidos de las exportaciones del Caribe, Centroamérica y Panamá, otorgándoles paridad con productos de México y Canadá bajo el Tratado de Libre Comercio conocido por sus siglas inglesas como NAFTA
La ley, conocida como la Iniciativa para la Cuenca del Caribe y lanzada por los gobiernos de Ronald Reagan y George Bush, culminó su largo recorrido legislativo el pasado jueves cuando fue aprobada por el Senado con 77 votos a favor y 19 en contra.
Con ese voto también se benefició a los países africanos, especialmente los que producen textiles. La ceremonia, a la que estarían invitados los embajadores de todos los países afectados por la nueva ley, serviría para dar un nuevo énfasis a la política hemisférica del gobierno. Esta ha quedado algo rezagada por las prioridades que Washington pone en los procesos de paz en el Oriente Medio e Irlanda, así como por el interés nacional generado por la intensa campaña de Clinton para ampliar las relaciones económicas con China, a lo que se opone un sector de ultra conservadores al igual que muchos gremios de Estados Unidos.
"Una ceremonia en la Casa Blanca serviría para subrayar la continua prioridad que este gobierno mantiene para sus relaciones con Latinoamérica y Africa", declaró un portavoz del departamento de Estado a este corresponsal al anunciar que el evento tendría lugar mañana.
Un portavoz de la embajada panameña precisó que el embajador Guillermo Ford permaneció unos días en Panamá donde asistió a las reuniones bilaterales con las delegaciones de Estados Unidos que trataron los asuntos de seguridad y desarrollo social, pero estimó que el diplomático estaría de regreso en caso de realizarse la ceremonia.
Sin embargo, anoche un funcionario del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca estimó que la ceremonia sería postergada hasta el jueves a la vez que aseveró de que aún no estaba seguro si además de los miembros del Congreso que lucharon por la ley, conocida como la Iniciativa para la Cuenca del Caribe, se invitaría también a los diplomáticos de la región.
La nueva ley beneficiaría principalmente a los países que exportan telas, pero que deben ser elaboradas con hilos estadounidenses. La ley no repartió la cuota entre los países beneficiados, por lo que ya se inició una intensa negociación, con intereses diversos de cada nación.
En Centroamérica los países más beneficiados son las industrias textiles de Costa Rica, El Salvador y Guatemala.
Panamá, cuya economía depende más de servicios como la banca, el turismo y algunas exportaciones como el atún enlatado y camarones, no tiene una industria manufacturera que compite actualmente con los países vecinos.
Angela Velásquez, la agregada comercial de la embajada de Panamá en esta capital, dijo que las exportaciones de atún enlatado y camarones por el momento han sido bloqueadas por grupos que defienden el medio ambiente y que han logrado acciones judiciales para requerir que en Estados Unidos se vendan sólo productos del mar de áreas que pescan con equipos especializados que evitan enredar a los delfines.