Parte de los 420 kilos de cocaína decomisados el pasado jueves en calle 14, Río Abajo, pretendían venderlo en el mercado local durante las fiestas de carnaval y sería distribuido a pequeñas organizaciones con operaciones en diferentes sectores.
Una fuente ligada a las investigaciones reveló que con el decomiso realizado dentro de la denominada operación "Carnaval Blanco" se logró sacar de circulación una gran cantidad de dosis de cocaína que podía ser distribuida a consumidores locales.
La fuente explicó que en esta operación se logró el arresto de tres personas y se está tras la pista de otra parte de la organización que se dedicaría a la distribución de la droga. También indicó que otra parte del cargamento sería sacado del país por tierra.
Precisó que la droga se encontraba escondida en el cielo raso de un taller de chapistería y mecánica usado como depósito y que servía como pantalla para la entrada y salida de vehículos que transportaban los estupefacientes.
Durante el presente año las autoridades han logrado el decomiso de 2,516 kilos de drogas, encontrados en 23 cargamentos incautados en diferentes operativos realizados a lo largo y ancho del territorio nacional. El cargamento más importante fue el decomiso de 2.4 kilos de cocaína, perteneciente al cartel de Sinaloa, en un depósito ubicado en la vía Domingo Díaz. Luego en las costas del Pacífico el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos incautó 2,500 kilos en una embarcación procedente de Colombia.
También se han incautado 11.5 kilos de heroína, 4.8 kilos de marihuana y 1,054 pastillas de éxtasis, estas últimas para ser vendidas en clubes nocturnos y discotecas locales. En estos operativos se han detenido a 25 extranjeros.
Las autoridades han logrado decomisar un total de B/.476,229 en efectivo, que en su mayor parte es producto de la venta de los estupefacientes. Este dinero será entregado a la Comisión Nacional para la Prevención y Erradicación de las Drogas (CONAPRED).
La labor de dirigir una murga no es sencilla, indicó el dirigente. Durante los meses previos al carnaval deberá dedicarse a comprar telas y materiales, conseguir apoyo de la empresa privada. Nos hemos mantenido siempre en el primero y segundo lugar, manifestó con muestras de evidente emoción. La presencia de la murga ha significado una posibilidad para integrar a la comunidad. Se ha logrado rescatar el parque y preservar la cancha de fútbol. Es ahí donde practicamos los integrantes de la murga; además de los deportes, es un sitio de encuentro comunitario, detalló.
En años anteriores la situación era mejor, advirtieron los directivos. Por ejemplo, cuando la junta fue presidida por Ricardo Mangravita, los premios llegaron a B/. 20,000. Participamos porque nos gusta, pero tenemos que conformarnos por la situación que atraviesa el país, por lo que le solicitamos el apoyo a la comunidad, especificó Coattle. Este año esperamos ganarnos el primer lugar, vaticinó. "Nos hemos preparado durante varios meses para quedar en primer lugar".
"Con la formación de la República y el progreso del país las cosas cambiaron. En 1910, gracias a la iniciativa patriótica del Diario de Panamá, que por entonces estaba en pleno auge y gozaba de las simpatías de todo el público y a gestiones anteriores de Don Guillermo Andreve, don Juan Antonio Henríquez y otros ciudadanos, se resolvió prohibir las mascaradas en los días patrios y, en cambio, organizarlas para la época de Cuasimodo. El mismo diario proclamó reina de las fiestas a Manuelita Vallarino.
El entusiasmo que se despertó en la capital fue mayúsculo. Todos los gremios, círculos y todas las colonias extranjeras, principalmente la española y la italiana, se entregaron con fruición al vasallaje de la preciosa doncella, rindiendo cumplido a Momo.
Aquéllos fueron unos carnavales regios, magníficos. Calles, balcones y plazas estaban decorados con arte y gusto y el desfile de carrozas alegóricas, de comparsas y mascaradas que se efectuó el martes a las cuatro de la tarde en la Avenida Central, fue un desborde de alegría, cultura y buen gusto que resistía ventajosamente la comparación con las fiestas análogas de Europa que tienen fama proverbial", así reseña Guillermo Colunje citado por Guillermo Andreve en la publicación "Breve Historia del Carnaval" .