Nación

Código de ‘silencio chino’ tras balacera en Avenida B

La tensión se siente en el área. La Avenida B reinició la semana con aparente normalidad, aunque autocensurada por un silencio poco normal. Un rastro cobrizo de sangre e impactos de bala en la entrada de El Diamante hablan con luces fuertes.


Claves
  • Mercancía
  • El tipo de artículos en venta puede ser una de las claves que explique por qué los ladrones escogieron asaltar al mayorista El Diamante, que a diferencia de los locales circundantes, ofrece prendas de fantasía fina y acero inoxidables.
  • Efectivo
  • Según comerciantes del área y taxistas consultados, los ladrones tendrían reportes de buen flujo de caja allí, aunado al hecho de que temprano se llevaría el dinero al banco.
Un video viral revive el debate de la seguridad
  • 8 minutos peligrosos
  • El video original que capta el momento en que la Policía abate a un ladrón, y los minutos que siguieron al suceso, dura 8 minutos. Pero varias versiones recortadas han sido subidas a YouTube y a otras redes sociales, sumando más de 50,000 reproducciones.
  • ¿Quién se mantuvo impávido grabando desde su smartphone los minutos peligrosos? Esto también forma parte del misterio que aún impera en el área. Aunque Panamá América pudo hacer contacto con el presunto autor. No quiere revelar su nombre por seguridad, pero aclaró que nunca subió el video a la red.
  • De hecho, simplemente lo compartió vía WhatsApp con algunas amistades cercanas, y de allí el video obtuvo su propia personalidad: alguien lo compartió en Facebook y los medios lo replicaron por TV, websites informativos, y por YouTube.
  • Una muestra más de lo viral que puede ser internet en esto. Pero al mismo tiempo el video revive el debate de la precaución que hay que tener al compartir información “con amigos”.

La tensión se siente en el área. La Avenida B reinició la semana con aparente normalidad, aunque autocensurada por un silencio poco normal.

Un rastro cobrizo de sangre e impactos de bala en la entrada de El Diamante hablan con luces fuertes.

 

Todos saben lo que pasó. Algunos con más detalles que otros, pero nadie quiere hablar.

La mañana del pasado 7 de junio, la pareja de asiáticos a cargo del local mayorista fue víctima de un asalto con arma en mano que, si bien resultó frustrado, dejó una secuela de temor en el área.

 

El local se llama El Diamante, pero ahora luce opaco y cerrado.

No hay posibilidad de escuchar de primera mano el testimonio de Michelle, aquella asiática valerosa que logró salir a pedir ayuda a la Policía, evadiendo -contra todo pronóstico- una ráfaga de cerca de 30 tiros que zumbaron muy cerca de ella.

Sí está el chichero de la esquina, el nicaragüense Roberto Carrillo, quien hizo un adelanto: “Es complicado que te hablen. Ese día yo aún no llegaba a mi puesto, pero sé que lo que menos quieren estos chinitos trabajadores son más problemas”.

 

El vendedor de agua, el colombiano Darío Salguero, coincidió con su colega, pero agregó: “Es un hecho fortuito y aislado. Esto por aquí es muy vigilado por la Policía”.

Y es cierto. A solo minutos de que el fotógrafo tomara algunas imágenes panorámicas, una agente se acercó: “No me retrataste, ¿cierto?”, preguntó. Después dijo: “Esta es un área muy cerca a la subestación de San Felipe y ruta frecuentada de los linces”.

También es ruta de salida del presidente de la República, acotó la primera valiente dispuesta a recordar lo vivido.

 

Testigos

Sofía (prefirió no dar su apellido) dijo que eran las 7:50 a.m. cuando se dirigía a su trabajo, en una de las tiendas de “checheritos” de Avenida B.

Primero, había pasado a comprar frutas al mercado de en frente, lo que le permitió una excelente -y peligrosa- visión de la escena fatal.

“Escuché gritos de una mujer. Vi un forcejeo, y después vinieron los disparos, que curiosamente en lugar de hacerme huir, me dejaron pasmada, inmóvil... observé todo”, dijo, mientras abrazaba a su hijo.

Sofía reveló una visión que no está en el video viral que ha circulado en la web. Advirtió que antes de que el ladrón corriera hacia la entrada con el botín en la mano, la pareja de asiáticos forcejeó con él.

La iniciativa la tomó la chinita, quien al ver que ya habían llegado los policías (sus empleados -que recién llegaban- habían dado la voz de alarma) salió a indicar que habían sido despojados del dinero de la caja y les amenazaban con arma.

Adentro, cuando el chinito vio que su compañera logró salir, cesó el forcejeo con el malhechor y se refugió en el depósito del local.

El maleante obtuvo lo que quería, pero no logró herir a ninguno porque su arma era de juguete.

Corrió ingenuamente hacia la entrada para completar la fase de escape que había planeado con sus compinches que -supuestamente- le esperaban afuera en un taxi. Pero estos ya habían escapado al ver que las personas daban alerta a los linces.

Con pistolita de mentira se asomó a su siguiente escena, donde fue impactado varias veces. No murió allí. Su última escena era en el hospital Santo Tomás, donde la vida se le fue.

Los que no se han ido de Avenida B son los comercios vecinos.

Tras insistir varias veces, algunos accedieron a dar la versión de lo ocurrido.

“De todos nosotros, ellos son los que abren más temprano”, dijo uno. Eso pudo ser el primer indicio evaluado por los ladrones.

“Nosotros vendemos checheritos, pero ellos carteras, correas y fantasía fina”, dijo otro. Un argumento más para animar el robo.

“Si son de pandillas, uno ha muerto; pero otros están vivos”, dijo el último consultado. Eso explica el silencio.

 


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931572
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América