El ciclo se repite. El paquete de reformas al Código Electoral, que busca definir las reglas del juego para los comicios del 2014, llegó nuevamente a la Asamblea Nacional.
Magistrados del Tribunal Electoral, dirigentes de los partidos políticos y representantes de la sociedad civil consensuaron, durante casi un año, el documento que tiene como fin evitar que se repitan los errores del proceso electoral que se realizó el pasado 2 de mayo de 2009.
A pesar de que la norma se discutió ampliamente en la Comisión Nacional de Reformas Electorales, no hay garantías de que el proyecto tenga paso expedito en la Asamblea Nacional, a pesar de que cuenta con el aval de los representantes de los seis partidos políticos.
De hecho, el presidente del Órgano Legislativo, José Muñoz, ya se manifestó en contra de algunos de los artículos, sobre todo, en los que establecen el nuevo proceso para la selección de los diputados.
El documento, incluso, llegó al pleno legislativo con la oposición del representante del opositor Partido Revolucionario Democrático.
Las críticas también se dieron por la reforma paralela que envió el Órgano Ejecutivo a la Asamblea para que se disminuya un 50% el subsidio electoral que se le entrega a los partidos políticos.
Tareas pendientes.
Aunque el documento pasó 12 meses en el seno de la Comisión de Reformas Electorales, sus propulsores concuerdan en que aún hay temas pendientes para fortalecer la joven democracia. La eliminación de las donaciones privadas a las campañas y a los partidos es una de esas tareas que están por resolver, según Roberto Troncoso, presidente del Foro Ciudadano Pro Reformas Electorales.
Troncoso consideró que el Estado debe ser el único que financie a los colectivos políticos.
La transparencia es otro de los aspectos por tratar para fortalecer el sistema electoral panameño. Los representantes de las organizaciones civiles piden que las donaciones a los candidatos y a los partidos sean públicas y accesibles a todos los ciudadanos.
Evolución.
Las primeras reformas que se le hicieron al Código Electoral, después de la invasión militar, fueron en 1992 y 1993. En ese entonces, según el ex magistrado del TE, Guillermo Márquez, la prioridad fue la introducción de la figura del Delegado Electoral, la papeleta única y la transmisión extraoficial de resultados.
Para esa fecha, también se les permitió a los jurados de mesa que representaban a los partidos políticos emitir su voto, el día de las elecciones.
“Casi todas las demás modificaciones han sido de poca trascendencia, salvo la del financiamiento a los partidos políticos, que todavía hay que mejorarlo y la disminución de los diputados”, aseguró.
En el camino también se hicieron otras cinco reformas -1997, 2003, 2006 y 2007- en las que se permitió la libre postulación de los candidatos para alcaldes, representantes de corregimientos y diputados, entre otras.
Para el magistrado del Tribunal Electoral, Gerardo Solís, la igualdad de género es el tema más importante del nuevo proyecto de reformas que llegó a la Asamblea el pasado 27 de enero. “La mitad de los postulados serán hombres y la otra mujeres”, explicó Solís.
En el documento también se incluyó la libre postulación para el cargo de presidente y vicepresidente de la República, tras un fallo de la Corte Suprema de Justicia que declaró inconstitucional la prohibición que se estableció el actual Código Electoral.
Para Harry Brown, especialista en gobernabilidad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la democracia es un proceso inconcluso, que en ninguna parte del mundo es plena.
De acuerdo con las mediciones que se hacen regionalmente, Panamá ocupa la cuarta posición en Latinoamérica. En los tres primeros lugares se ubican Chile, Uruguay y Costa Rica. “Necesitamos reformas electorales más profundas que hagan que la competencia sea más equitativa, que permita que más actores sociales y políticos entren a la competencia electoral, con igualdad de posibilidades”, dijo Brown.