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Coiba: &#191el cielo o el infierno?


Coiba puede ser considerada como un paraíso para los 400 reos que en ella se encuentran, quienes podrían gozar de privilegios como desarrollar actividades agrícolas, ganaderas, de pesca y otras más, y también gozar de una "libertad" que el resto de la población penal en el país no posee. ¿Pero...es realmente así?
Durante un recorrido por el campamento central de Coiba se pudo constatar que el penal no es ni el cielo ni el infierno, sino la esencia de lo que en el catolicismo se conoce como el "Purgatorio" hecho realidad.
TESTIMONIO Y PERSONAJES
En la isla localizada al sur de la provincia de Veraguas cada detenido tiene su propia historia y punto de vista sobre la realidad de su condena. Algunos señalan que son inocentes de los hechos por los cuales habían sido condenados, pero otros aceptaban con resignación y cabizbajos la realidad de su estancia.
Los Decapitadores: En Coiba hay 14 reos que presuntamente asesinaron a otros cuatro el año pasado en el campamento de Playa Blanca, pero durante una conversación muy singular a más o menos cuatro o cinco metros de distancia de la reja de máxima de seguridad en donde se encontraban, éstos demostraron a través de sus protestas vociferadas, un resentimiento contra todo y todos lo que se encontrara a su vista.
Posterior a sus ácidas manifestaciones de malestar, los reos exteriorizaron las necesidad de calor familiar. Uno de los implicados aseguró que hasta la fecha ni su mamá ni otro familiar sabe lo que está pasando con él y aseguró que lo más probable es que cuando lo sepan, lo rechacen, como siempre ha sucedido.
Tratando de mantener su rudo carácter frente a sus compañeros, indicó: "Total, no me importa como me traten afuera, pues la verdad es que siempre he estado solo y será igual cuando salga".
Sobre la posible sentencia por el homicidio de los cuatro reos, insistió que es inocente al igual que el resto de sus compañeros. Agregó, "se está cometiendo una injusticia contra nosotros, ya yo estaba a punto de terminar mi condena y mira de qué se me acusa. ¿Esto es justo o qué?. Jamás se me va a olvidar esto, porque ahora no voy a poder salir de aquí"; "ya estoy cansado de tantas diligencias y de este encierro".
Papo y Goyo, la vida con SIDA en Coiba: En estos momentos existen aproximadamente ocho reos en la isla que tienen el virus del Síndrome de Inmunodeficencia Adquirida (SIDA), a quienes hasta hace unas semanas se les mantenía aislados con candado en sus diferentes cuartos. Papo, uno de afectados y quien para condenada de 38 meses por un caso de robo, indicó que en el penal no se les obliga a trabajar, no se les golpea, pero se les trata de una manera inhumana, pues los tienen confinados a un espacio de más o menos 8 metros cuadrados, en donde sólo tienen acceso a una hamaca improvisada y a jugar con una perra llamada "Susy".
Por otro lado, Goyo manifestó que el SIDA se lo detectaron durante una gira médica realizada en la isla, atención que llega cada año, al igual que los medicamentos.
Indicó que está en el penal por un caso de hurto por el que se le condenó a 24 meses, sentencia que conoció después de haber cumplido 14. Ya han pasado 21 meses.
Afirmó que espera que se ponga en práctica lo prometido por las autoridades, que aseguraron a los enfermos con la décima tercera parte de la pena cumplida, que les darían la libertad.
Señaló que en varias ocasiones ha tenido recaídas, pero cuando ha solicitado medicamentos le manifiestan que no hay y que "llegan con las giras médicas". Aseguró:"La vez pasada tuvimos que reventar la puerta para poder sacar uno de los compañeros que estaba grave".
Sobre la defunción de algunos contagiados por el SIDA, aseguró que en Coiba no se ha muerto ningún reo, por lo menos durante su estadía, pero que ha sabido de la muerte de antiguos compañeros.
Bandas innecesarias y el mito de los perros que vuelan: Otros de los aspectos que resaltó uno de los detenidos es que muchos de los privados de libertad, al menos los del campamento central, aseguran no depender de ninguna afiliación a bandas conocidas como los Perros, los Chuckys y los Hijos de Dios para poder sobrevivir.
Cholo, uno de los reos que más tiempo lleva en la isla, y quien purga una pena de siete años, aseguró que él es independiente de las llamadas bandas, pues el nacimiento de bandas organizadas es muy reciente.
Agregó: "Tú crees que un tipo como yo, después de haber purgado tanto tiempo en este penal, tiene ganas de matar a alguien para congraciarme con un grupo y después andar asustado por ahí a expensas de que me peguen un tiro".
Por su parte, Pancho confiesa que la "Banda de los Perros" tiene unos 70 adeptos en Coiba, y fuera del penal más de 100. Describe que el tatuaje y el asesinato son símbolos y hechos que forman parte de la iniciación en este grupo.
Aseguró que en Coiba sólo los jefes de bandas rezan una oración que los hace sentirse como superhombres, con más masa muscular, los hace lanzar espuma por la boca y elevar su agresividad, a tal punto que los custodios les temen.
Agregó que ha sido testigo de que durante la transformación, estos reos logran despegarse del piso y realizan vuelos cortos en un limitado espacio físico.
EL PENAL
Coiba se encuentra ubicada sobre el litoral Pacífico y fue creada en 1920 bajo la administración del Presidente Belisario Porras, con el fin de mejorar el sistema penitenciario de aquel momento.
Los reos eran internados con condenas de tres años y si eran de alta peligrosidad.
Pero el objetivo central se fue perdiendo con el tiempo, y la isla se utilizó para mandar al olvido a aquellos reos que delinquían constantemente o a los que eran acusados de homicidio.
Posteriormente y acentuando el mal en la isla, durante la época de los militares no sólo se condenó a los reos al olvido, sino también se les obligó a trabajar para integrantes de la cúpula militar de turno.
Según algunos testimonios, los militares extendían por años las condenas de los reos para mantener cautiva la mano de obra gratuita que cuidaba sus animales y hacía sus piezas de madera.
Al final del período de la dictadura militar, el ex general Manuel Antonio Noriega creó el campamento denominado el "Machete", un centro de torturas para los enemigos del régimen, tanto civiles como militares golpistas.
LEY Y RELIGION
Pero pareciera que la situación va a cambiar. Las autoridades panameñas han presentado un anteproyecto de ley para mejorar el sistema penitenciario, el que es sometido a consulta y presenta beneficios para la población penal de todo el territorio nacional, incluyendo Coiba.
Según los encargados, esta iniciativa beneficiará a ocho mil internos de los cuales el 37% han sido condenados y el 62% están a la espera de una sentencia.
Según la Ministra de Gobierno y Justicia, Mariela Sagel, esta iniciativa tiene el propósito fundamental de acabar con el hacinamiento de las cárceles y garantizar los derechos humanos de los reos.
En la bella isla que conjuga una admirable riqueza ecológica con la profunda tristeza de tantos panameños privados de libertad, recientemente Monseñor Oscar Brown realizó ceremonias de bautismo y confirmación 17 reos.
El obispo manifestó que es necesario que Panamá crea en sus hombres y sepa perdonar los errores de algunos, ya que es parte del plan de Dios poner pruebas a las personas a lo largo de su vida.
Estas ceremonias fueron las primeras de esta naturaleza en el penal, y se dejó sentir la necesidad de continuar con la labor de evangelización, medio idóneo para que los detenidos mejoren su calidad de vida y tengan la oportunidad de aceptar al Creador.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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