Nación

Coiba, siete meses después

MarViva y ANCON llevaron a un grupo de periodistas a Coiba para conocer algunos proyectos.


EL 17 de julio del año pasado los ambientalistas estaban de fiesta. Después de varios intentos infructuosos el Parque Nacional Coiba era declarado Sitio Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Ellos coincidían en que los mejores días de esta zona estaban por comenzar. Lo relacionaban al incremento del turismo y el interés generalizado que despertaría la declaración.
Todo parece indicar que no se equivocaron. Eduardo Moreno, director del Parque Nacional Coiba desde hace cuatro meses, lo confirmó y uno de los argumentos que utilizó para ello es precisamente el financiamiento.
El presupuesto para el parque asignado por el Fondo de Inversiones de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) aumentó de B/. 12,000 a B/.45,000. Las estadísticas del 2005 registraron 5,936 visitantes extranjeros; 701 nacionales y una entrada anual que generó ingresos por el orden de B/. 79,884 (B/.45,000 de éstos para inversión).
Pero, Moreno sabe que los beneficios no se limitan al dinero. En Coiba hay un trabajo conjunto con otras instituciones que va desde la vigilancia hasta los estudios científicos.
Precisamente esa estrecha relación es la que lleva a Moreno a decir que viven "un matrimonio" que él pretende que dure por siempre, "sin diferencias, ni malos entendidos".
Como jefe del parque y funcionario de ANAM está casado con la Fundación MarViva, Autoridad Marítima de Panamá (AMP), Ministerio de Educación (MEDUCA), Asociación Nacional para la Conservación de la Naturalezal (ANCON), Instituto Panameño de Turismo (IPAT), Universidad de Panamá (UP), entre otras.
Sin embargo, pese a que la unión hace la fuerza, no garantiza que el trabajo será poco. Moreno y más adelante, los guardaparques, aseguraron que en Coiba se trabaja "24 horas y más".
Gabriela Etchelecu, directora ejecutiva de MarViva corrobora lo dicho por Moreno, aunque ella tiene su propio argumento sobre las labores en esta región.
A ella le basta con ver cómo en las comunidades cercanas al parque, los adultos llevan a los niños a las charlas sobre conservación y cuidado de Coiba, para saber que van por buen camino.
MarViva apoya las labores de patrullajes en el parque. El año pasado fueron 220 los recorridos.
Se trata de una flota de dos embarcaciones facilitadas por MarViva y equipadas con tecnología avanzada para monitoreo.
Son los patrullajes la herramienta capaz de detener la pesca ilegal y según Etchelecu, la efectividad ha sido tal, que en los últimos seis meses no se ha reportado ningún caso.
Moreno, por su parte, explicó la misión de MarViva mediante una analogía. "MarViva es el taxi". Significa que los funcionarios de ANAM son los encargados de abordar los barcos detectados en actividades ilegales.
El primero al turno de las exposiciones fue justamente Moreno. Mientras explicaba a un grupo de periodistas de diversos medios de comunicación las bondades de Coiba, personal de un crucero alistaba las mesas para el banquete.
Estaba atracado un barco con capacidad para 90 turistas. Desembarcaron 70, entre mujeres y hombres de diversas nacionalidades.
En cuestión de minutos, los manteles, el azúcar en medio de la mesa y la barbacoa estaban preparados para la comida. Los visitantes llevan sus víveres y utilizan las instalaciones de la Estación Biológica de ANAM para el convivio.
Fue allí donde conocimos Roger Van Darre, el capitán de nacionalidad francesa. No tardó en ser abordado por los periodistas y aprovechó para aclarar que de "español, nada"..
Con ésta, son 17 las veces las que ha estado en Coiba. Ha visitado la isla con sus hijos y esposa y asegura que cada vez descubre algo diferente.
En esta expedición estuvo en Cristóbal, San Blas, el Canal de Panamá, Darién, Coiba, Marenco y Puerto Caldera, en Costa Rica.
La relación de Roger con Panamá es estrecha. Conoce incluso a sus indígenas y por ellos muestra una pasión singular. "Me gustan más los emberá que los kunas porque son menos sofisticados", dijo en su inglés con marcado acento francés.
Lo que dice es que los kunas han hecho suya una frase de todos conocida: "one dollar, one dollar". Tomarles una foto tiene su precio, verlos, sonreírles y hablarles, también.
Después de 17 veces no es de sorprender que Roger se sienta como en casa. Tan es así, que para su próxima visita ya tiene encargos.


A Roger, unos emberá le escribieron una carta pidiéndole una pelota de baloncesto, eso, después de haberles traído medicina para la malaria, la fiebre y el resfriado.
Roger seguía conversando amenamente. Al fondo, todo estaba listo. El color de la carne de hamburguesa en la barbacoa anunciaba que podían formar la fila, por lo que el capitán hizo lo propio.


Además de los patrullajes, MarViva participa activamente en la discusión del proyecto de Ley No. 139 que prohíbe el aleteo de tiburones y que fue aprobado en primer debate en diciembre pasado.
Amelie González, abogada de la fundación, aclaró que no se trata de prohibir la pesca de tiburones, sino más bien de "que se aproveche adecuadamente".
Según González, a la fecha hay buen ambiente y ella confía en que pronto los diputados la aprueben, pero mientras tanto conviene saber de qué se trata.
Al año mueren unos 200 millones de tiburones en el mundo, se estima que la mitad de éstos son por la práctica del aleteo que consiste en "cortar las aletas del cuerpo del tiburón y botarlos los cuerpos o vástagos de los mismos al mar sin aprovecharlos".

 


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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