En muebles, paredes, baños, cocinas, lavanderías, armarios y maletas, no importa dónde, lo esencial es que el escondite sea bueno para no ser descubierto por las autoridades policiales y judiciales.
Se trata de un fenómeno nuevo en Panamá, el mismo que se daba en Colombia en los ochenta y los noventa, cuando los narcotraficantes, en lugar de depositar el dinero en bancos o negocios formales de la economía, lo escondían en caletas improvisadas ubicadas en residencias y apartamentos.
El pasado 14 de febrero, la Policía Nacional y la Fiscalía de Drogas detuvieron a tres colombianos, a quienes les decomisaron cerca de B/2,035,960 escondidos en diferentes áreas de un apartamento del edificio Mar del Sur, en San Francisco.
Allanamiento.
Se trataba de una diligencia de allanamiento normal. Sin embargo, al llegar al lugar, las unidades policiales del área de San Francisco y el corregidor de turno fueron atendidos por los propietarios del apartamento 22 B, los colombianos Alejandro Ruiz Ríos y Juan Carlos Ríos Palacios.
Observaron cada esquina del inmueble y luego procedieron a verificar el primer cuarto, en donde dormía Alejandro. Allí observaron un maletín con una gran cantidad de paquetes plásticos con dinero en su interior.
Al preguntárseles a los colombiano si mantenían más dinero, respondieron que estaba oculto en diferentes caletas ubicadas dentro del apartamento.
Escondites.
Entonces empezó una cadena de sorpresas. La diligencia de allanamiento se inició en la recámara, en donde se ubicó un bulto de billetes de B/100.00, cuarenta y seis bultos de billetes de B/50.00, veintitrés de billetes de B/10.00, cuatro de billetes de uno, haciendo un total de B/5,179.
En una mesita de noche se encontraron cuatro paquetes de embalaje con ocho cartoncillos, que supuestamente utilizarían para empaquetar más dinero.
Al llegar al baño de la recámara, los investigadores encontraron en la parte inferior del mueble del lavamanos más bultos de dinero: veinticinco de billetes de 20.00 dólares.
Allí mismo se encontraron catorce bultos desarmados de billetes de B/20.00, una bolsa de ligas selladas, una caja de Ziploc sellada, en color azul, y una libreta de facturas.
La curiosidad llevó a los investigadores hasta el armario y al desarmarlo encontraron diez bultos con billetes de B/20.00 y gran cantidad de facturas de Western Union.
Mientras, en el segundo cuarto, ocupado por Juan Carlos Ríos Palacios, había una maleta negra con varias bolsas plásticas transparentes con cartones azules y negros que cubrían billetes de B/20.00 y dinero colombiano de diversas denominaciones.
En la casa había varias maletas, todas con doble fondo.
En el área de la cocina y la lavandería, una vez se removió la moldura del mueble de cocina, se descubrieron veintitrés bultos de billetes de B/20.00, seis bultos de billetes de B/50.00, seis bultos de billetes de B/100.00 y un fajo de billetes de B/20.00.
Al tiempo que en la sala había cuarenta billetes de B/1.00, tres de B/5.00, tres de B/10.00, trescientos ochenta y tres billetes de 20.00 dólares.
Se decomisaron también treinta mil pesos colombianos. Las autoridades desconoce aún a manos de quién iría a parar este dinero.