De acuerdo con estudios del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales y del Laboratorio Marino de Punta Galeta, el nivel del mar en Colón, Bocas del Toro y San Blas aumenta hasta cuatro milímetros por año.
De seguir este incremento a ese ritmo, estas poblaciones, ubicadas en el Caribe, quedarán bajo el agua dentro de 35 años.
Esto a causa de la deforestación de manglares y afectaciones a los arrecifes de coral. De los 5 mil 500 km cuadrados de manglares que existían en el territorio nacional en 1970, a la fecha solo quedan 2 mil 300 km cuadrados.
En el área de Colón se estima que del 2000 a la fecha se han devastado casi dos mil hectáreas de manglares.
Stanley Heckadon, director de comunicación y Programas Públicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, sostiene que desde que inició la destrucción de manglares se agravaron los problemas de las inundaciones.
Prueba de ello es que el año pasado se registraron en Colón cinco grandes inundaciones.
Esto, según Heckadon, se debe a que con la destrucción de los manglares, que regulan las aguas y ayudan a retener la erosión de los suelos y de los arrecifes de coral, se pierde el rompeolas provocando inundaciones.
A causa de esa acción, el nivel del mar está subiendo y cada vez tiende a subir más rápido, provocando que en el futuro las tormentas marinas sean más frecuentes.
Sin control.
El especialista sostiene que a pesar de todas estas señales, las decisiones de desarrollo político-económico son a corto plazo y no se toma en cuenta la deforestación de los rompeolas.
Ante esto, aduce que se debe poner en ejecución un plan que permita tener un desarrollo económico, pero sin destruir las barreras ecológicas.
"Se está en la encrucijada de escoger un estilo de desarrollo que ante el calentamiento global y el aumento del nivel de los océanos las decisiones que se tomen no lleven a deteriorar las barreras naturales que van a servir de protección" expresó Heckadon.
Vieja data.
Según explicó el investigador, la primera vez que se detectó que el nivel del mar estaba subiendo de manera significativa fue en 1983.
Indicó que aunque la primera luz se prendió en aquella época no se hizo nada y contrario a eso, en 1996 se puso en ejecución el "plan de desarrollo", de la zona del Canal.
Según Heckadon, la decisión de ese plan era que todos los manglares de Colón tenían que ser tirados abajo para dar paso a la especie marítima que era construir puertos y expandir todo lo que tenía que ver con el comercio internacional.
Este problema no es exclusivo de Panamá, debido a que todas las naciones del Caribe también están amenazadas.