Cuando se habla de la provincia de Colón lo primero que salta a la mente de muchos son imágenes dantescas de protestas callejeras, barrios marginales dominados por el crimen y la violencia, y parques atestados de personas negras, perezosas y viciosas.
Lamentablemente, los medios de comunicación tenemos mucha responsabilidad en la perpetuación de estos estereotipos, publicando sólo hechos negativos que no le hacen justicia a los colonenses que trabajan cada día para sustentar a los suyos con honestidad.
La población de Colón es de más de 204 mil habitantes. Las agrupaciones sindicales y populares estiman la tasa de desempleo de la provincia en un 23%, mientras que las cifras estatales lo sitúan en un 19%. Las cifras son alarmantes y no traducen el drama personal y familiar de quienes lo viven. Lo que sí dicen esos números es que de un 77 a un 81% de la población sí trabaja y pagan sus cuentas.
El Panamá América conversó con tres representantes del grueso de la población colonense, ellos son: Dominador Kaiser Bazán, vicepresidente de la República; el sociólogo Raúl Leis y el legislador Jacobo Salas.
Dominador Bazán agradece a Dios haber nacido y crecido en el ambiente sano del Colón que recuerda. Era un lugar extraordinario, de familia y amigos, con mucha cultura, en donde los capitalinos iban a recrearse.
Sus estudios y compromisos laborales lo obligaron a salir y lamenta no haber regresado aún.
El Colón de hoy es diferente al de antes por muchas razones. Para Bazán, la pérdida de la infraestructura social también ocasionó que muchos dejaran la provincia, cada vez eran menos las escuelas de calidad y los clubes sociales, hubo un momento dado en Colón cuando no había cine, ni centros culturales.
Por su parte, el sociólogo Raúl Leis rememora un Colón más amigable, que aunque pasaba por problemas económicos, contaba con más más unidad, solidaridad y convivencia entre los miembros de la comunidad.
Para el legislador Jacobo Salas lo que no ha permitido que se mejore el aspecto de la ciudad es que se invirtieron todos los terrenos para el aspecto social, sin pensar en el desarrollo.