El Gobierno fracasó ayer en su intento por evitar más manifestaciones, protestas y disturbios en la provincia de Colón. Una veintena de dirigentes de desempleados colonenses se retiraron enojados y "decepcionados" de la reunión que mantuvieron con el vicepresidente Arturo Vallarino en el Palacio de las Garzas, cuyo propósito era discutir propuestas para generar plazas de trabajo en Colón, y así evitar protestas callejeras. A la salida de la reunión, los dirigentes advirtieron que desde hoy se reanudarán las protestas en las calles para forzar al Ejecutivo a crear empleos para los desempleados de Colón.
Durante los cinco minutos que le permitieron a los periodistas presenciar la reunión, se escuchó a Vallarino dando una reprimenda a los colonenses por quejarse del gobierno y efectuar manifestaciones en lugar de asistir a las reuniones para buscar solución a la demanda de los desempleados. El vicepresidente estuvo acompañado del viceministro de Comercio, Temístocles Rosas; el asesor presidencial, Alvaro Antadilla, otros dos asesores legales; el legislador colonense, Miguel Bush, y la alcaldesa de Colón, Matilde Rosales de Ardines.
Luego de tres horas y media de reunión, los colonenses salieron del palacio presidencial quejándose por la falta de una respuesta concreta del Gobierno que genere empleos para los colonenses. Piere Blandón, dirigente del Movimiento Pro Rescate de la Juventud Colonense, dijo que "no nos han dicho nada que solucione el problema del desempleo".
"La ciudad de Colón está en espera de soluciones y desde mañana