Y es que la seguridad fue reforzada a raíz del homicidio en la madrugada de ayer del ciudadano José Cruz de 22 años, quien recibió 2 impactos de bala ocasionada por dos menores de edad en la vía Transístmica.
Muchos desistieron de "culequear" debido a las enormes filas. Para ingresar a la ruta del carnaval se tenía que pasar por dos controles de seguridad. Hasta los infantes fueron revisados minuciosamente por las unidades policiales que temían que se registrara otro incidente lamentable.
Objetos como cortauñas, cuchillas y hasta espejos, fueron decomisados en las requisas, que se intensificaron en horas de la noche con agentes encubiertos.
Después del bullicio y la algarabía que reinó el año pasado en la vía España, por la celebración del carnaval, los comerciantes de esta importante avenida no ocultaron ayer su alegría por el traslado de la ruta del desfile y restaron importancia a la poca afluencia de público en sus locales.
Esta avenida, durante los dos primeros día del carnaval, permaneció desolada por completo. Pasadas las dos de la tarde, se observó más movimiento de tráfico y algunas personas en las esquinas de las calles esperando por una unidad de transporte público.
La razón: a esa hora terminaron los "culecos" en la vía Fernández de Córdoba, que permanecerá cerrada hasta el próximo jueves.
Aunque las ventas no fueron las ideales, los comerciantes declararon que se ahorraron cientos de dólares este año en la limpieza de las áreas aledañas a sus locales y en los daños que suele dejar el carnaval a sus propiedades.
La alegría de los comerciantes fue compartida por varios moradores de Obarrio, una de las áreas residenciales más exclusivas en la ciudad capital. Este año no tuvieron que soportar agresiones verbales de aquellos, que bajo la influencia de bebidas alcohólicas, se estacionaban en las entradas de sus residencias.