María, ama de casa, y Pedro, comerciante, no se conocen, sin embargo ambos son afectados por los altos precios del combustible.
En el caso de María, cada vez que acude al minisúper se encuentra con que sube el precio del tomate y la cebolla.
Por ejemplo, comenta que en 1997 compraba la libra de cebolla a 50 centésimos, no obstante, este año, es decir 10 años después, la adquiere a casi B/.1.00.
La tesis de María es que es el "chinito" quien sube los precios a los vegetales y legumbres. Sin embargo, esta señora desconoce que Pedro Fuentes, un vendedor de verduras y legumbres, es quien suministra al "chinito" los productos.
Pedro acude todos los días a comprar cebollas y tomates al Mercado Central de Abastos para revenderlos, pero cada vez se los venden más caros.
Comenta el vendedor que en 1997 la bolsa de cebollas le costaba cerca de B/. 8.00 ó B/. 7.00, pero en la actualidad está a casi el doble. En este caso, ni el "chinito" ni Pedro tienen que ver con que María compre tomates y cebollas a precios incrementados desde 1997, en un 100%.
La razón de los productores en el Mercado de Abastos es simple.
Cada vez que sube el combustible tienen que elevar los precios de los alimentos, esto debido a que utilizan este derivado del petróleo para labores de producción de muchos de estos productos y en el traslado de los rubros para su venta en la capital.