La comercialización en los mercados internacionales del café ecológico Ngöbe, producido en las montañas de la comarca Ngöbe Buglé, y cuya certificación como producto de calidad está en proceso, constituye unos de los éxitos del proyecto agroforestal, ejecutado por Alemania y Panamá
El Proyecto Agroforestal Ngöbe (PAN) se desarrolla en la región Nedrini, a través de la Agencia de Cooperación Alemana (GTZ) y la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), como una forma de preservar los recursos naturales y desarrollar actividades económicas.
Johan Cruck, asesor técnico de GTZ, reconoció que después de 11 años el pueblo Ngöbe avanzó y ahora es capaz de tomar decisiones y buscar soluciones a sus propios problemas.
Cientos de agricultores formaron una asociación de productores de café, y están produciendo, procesando y comercializando el café ecológico, que ya fue exportado a Europa.
Mientras, se perfila que en los próximos años también puedan exportar las artesanías y chácaras, propias del pueblo indígena.
Aquirina Gallego, presidenta de la Federación Artesanal Ngöbe Buglé, sostuvo que pretenden seguir expandiendo por el mundo la cultura indigenista.
Para el representante de la GTZ, es el momento de dejarlos solos, porque si se tardan más tiempo, se corre el peligro que las asociaciones dependan demasiado del apoyo externo. No obstante, reconoció que le duele la separación, pues junto a ellos aprendió mucho.
"Estoy convencido que pueden caminar solos y que el proyecto no terminará, pero aún falta mucho en la comarca, porque la primera dificultad es la carretera, al igual que mejores servicios de salud", sostuvo Cruck.
El proyecto, dirigido a los distritos de Besiko, Mironó y Nole Duima, inició en 1993, en 54 comunidades distribuidas en una superficie de 1,350 km2.
El gobierno Alemán aportó a través de la GTZ B/.6 millones y el gobierno nacional B/.1.5 millones.
El proyecto se desarrolló en varias etapas, y en su última fase de ejecución (enero 2000 - junio 2004), se retira del enfoque técnico agroforestal y se basa en ampliar el círculo de impacto y mejorar la sostenibilidad de las actividades de manejo de recursos naturales.
Mediante este proyecto, los indígenas lograron un desarrollo participativo con mejoras tecnológicas, educación ambiental, procesamiento, refinamiento y comercialización de productos agropecuarios, como el café, los no maderables y las artesanías. Además del desarrollo de la autogestión y la administración pública indígena.
Después de las dos ferias del libro celebradas en Panamá, Priscilla Delgado, presidenta de la Cámara Panameña del Libro ha cambiado de idea con respecto a los hábitos de lectura. Ahora es una convencida de que "el panameño sí lee".
El último de estos eventos fue visitado por alrededor de 60,000 personas (35% más que en la primera) y según Delgado, las ventas estuvieron por el orden del 750,000 balboas.
Lo cierto es que Delgado se inclina por definir la lectura de los panameños como "light", lo que significa que no se buscan temas profundos, sino más bien los de moda, "aquellos libros que todos están leyendo en el mundo".
Las cifras actuales dadas a conocer por Delgado sitúan la lectura en Panamá entre un 10% a 15% de la población.
Se trata de los panameños que leen al menos un libro al año.