Un grupo de comerciantes de la comunidad china se reunió ayer en el restaurante Sunly, para discutir si se acogen a un paro que incluye la no compra de víveres a los grandes productores nacionales, como medida de fuerza ante una supuesta persecución por parte del Gobierno.
Algo exhaltados y hablando en chino debatían qué harán contra los abusos que sienten de que son víctimas cuando hacen algún trámite en las entidades públicas.
Los quejosos aseguran que les congelan cuentas, les cierran comercios y hasta cobros excesivos en migración.
El presidente Ricardo Martinelli negó que haya persecución, pero prevé que antes de entrar al país, los chinos deberán hacer un depósito en el Banco Nacional para que sean responsables de ellos mismos.