Los comerciantes de la avenida Rodolfo Chiari de Aguadulce están molestos por el cierre de la avenida y la construcción de la infraestructura de una discoteca para los Carnavales.
Emilio Santamaría, propietario del restaurante Santamaría 1 y 2, señala ser el más perjudicado, ya que la gran infraestructura ocupa mucho espacio, lo que impide que los clientes y los carros de reparto puedan entrar a su negocio.
Manifestó que, una hora antes de que llegaran los carros, el Municipio anunció la llegada de la discoteca y cerró toda la calle y la avenida principal.
Santamaría alega sentirse engañado de por el alcalde de Aguadulce, puesto que le prometió que le iba a buscar la manera de solucionar el problema y no lo ha hecho.
Otro de los afectados es Julio García Pinade, quien aparte de tener un local comercial vive en la parte de arriba del edificio y teme que le roben.
Por su parte, Dalvis Muñoz Prince, asesora Legal del Municipio de Aguadulce, dijo: “Cuando se dieron los permisos de parte de la Junta Central de Carnaval, se tomó en consideración el croquis que nos facilitó la Policía”.