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Cómo hacer los edificios escolares más seguros


UN PROBLEMA DE ACTITUD: A diferencia de los múltiples tipos de edificaciones que el hombre construye a lo largo de la historia, la edificación escolar tiene una gran importancia. Esta alberga durante un buen número de horas al día, a las futuras generaciones las cuales, además de prepararse para encarar un futuro cada vez más incierto, deben de encontrarse en un lugar seguro que les permita, en caso de una situación de muy alto riesgo, poder salir con vida. Pensemos por un momento en qué le ocurriría a una sociedad cualquiera si, en caso de un sismo, se desplomaran todas las escuelas del área falleciendo la mayoría de sus ocupantes.
La primera función de una sociedad es la de preservar la vida de sus integrantes, razón por la cual, a través de la historia y, últimamente, con la utilización de la ciencia y la tecnología hemos generado lo que denominamos un ambiente "normal y natural" - que, bien analizado de normal y natural tiene muy poco o nada - en el cual vivimos e interactuamos. Es "normal y natural" que se tenga agua en el grifo, que dispongamos de energía eléctrica, que nos transportemos en automóvil, que tengamos leyes que nos permitan una convivencia pacífica, que vayamos a un lugar donde se pueda adquirir lo necesario para preservar la salud y satisfacer nuestras necesidades. Lo consideramos tan "normal y natural" que damos casi por sentado que tenemos la vida asegurada ya que hemos minimizado, con nuestra actuación, el riesgo de poder perderla.
En mis cursos de diseño siempre pregunto a mis estudiantes que indiquen tres elementos de suma importancia para ellos y, casi nunca, mencionan la vida. El sistema que nos hemos inventado y en el cual vivimos nos ha generado una falsa seguridad en forma tal, que el riesgo de que podamos perderla se considera mínimo. Esta falsa seguridad hace que, poco a poco y de manera casi imperceptible, vayamos bajando la guardia ante los fenómenos naturales que, de un momento a otro, pone en peligro el sistema "tan seguro", que nos hemos inventado.
Y es que casi siempre tropezamos con la misma piedra. Cuando ocurre un fenómeno natural adverso y vemos que la vida estuvo en verdadero peligro, nos rasgamos las vestiduras, hacemos el eterno recuento de culpas y culpables, nos movemos a formar comités y a modificar códigos y reglamentos. No importan los recursos monetarios, lo importante es la preservación de la vida.
Sin embargo, el tiempo comienza a pasar, el fenómeno que nos asustó y afectó adversamente va quedando atrás, y comenzamos a mentirnos a nosotros mismos, intentando justificar de esta manera, la "falla de recursos presupuestarios" y la "cantidad de necesidades a satisfacer". Y caemos en lo mismo, una y otra vez, proyectando y construyendo las edificaciones escolares casi en la misma manera en que, por desgracia, el último sismo o huracán nos demostró que es la equivocada.
Es el más común de los casos. Edificaciones que han sido realizadas a través del tiempo y utilizando las normativas y criterios válidos para cada época. Si bien es cierto que las mismas prestan servicios actualmente, esto no implica que cumplan con los criterios de seguridad que, a través del tiempo, de la investigación, de la experiencia y del estudio, se han ido generando y reflejando en las normativas actuales del diseño, tanto arquitectónico como estructural.
A estas edificaciones hay que "ponerlas al día" en lo que corresponde a seguridad, realizando lo que en el argot profesional se conoce como el "retrofit" o adecuación de las mismas a las normativas vigentes, tanto estructurales como arquitectónicas. Si bien es cierto que las edificaciones escolares existentes tienen cierta resistencia a los efectos sísmicos, hay que adecuarlas según los criterios del Reglamento Estructural para la República de Panamá - mejor conocido como el REP.-"94, el cual es de obligado cumplimiento en todo el territorio nacional - acción que garantizaría que las mismas están preparadas para resistir los sismos comunes en nuestro medio. Esto es válido para los edificios escolares, tanto del sector público como del sector privado.
Todo ello representa un gasto importante dentro del sector educativo, pero es necesario realizarlo ya que, cada día que pasa y manteniendo los edificios escolares existentes en la forma que están, se expone a la juventud estudiosa de nuestro país a un riesgo innecesario en caso de un evento sísmico, que podría tener graves consecuencias para nuestra sociedad. Esto se puede lograr mediante una programación que vaya, año tras año, adecuando un número de edificaciones escolares existentes a las nuevas normativas vigentes.
Ubicación apropiada del sitio Normalmente, y por razones económicas la mayoría de las veces, las edificaciones escolares se construyen en sitios muy poco adecuados para las mismas. Terrenos en laderas, de poca capacidad de sustentación, de conformación geológica riesgosa, etc. No es muy interesante el utilizar terrenos buenos y rentables para este uso en particular.
Cuántas veces y en forma general, se ha dado el traslado de escuelas a la periferia de las ciudades, debido a que el terreno en donde estaba ubicada tenía un mejor uso económico y no era rentable continuar con el uso escolar. Debemos de cambiar nuestra actitud al respecto, debemos de, hasta donde sea posible, elegir buenos terrenos para edificar escuelas sobre ellos, minimizando el riesgo propio del sitio en caso de un fenómeno natural adverso.
Una edificación escolar no puede colapsar durante un sismo o un huracán. Debe ser proyectada y dimensionada en forma tal que pueda tener un uso alterno y/o servir de refugio a la comunidad en un momento dado.
Con esto no digo que las mismas tengan que ser construcciones faraónicas, sino que el estudio y diseño de la misma, considerando todas sus variantes, debe de ser profundo y muy abarcador, minimizando el riesgo y la vulnerabilidad de la misma ante los fenómenos naturales, al tomar en cuenta el mayor número de variables aleatorias que puedan surgir durante la vida útil de la misma.
Este criterio también es válido para el análisis de las edificaciones escolares existentes, con el objeto de lograr su adecuación o "retrofit" a las normativas vigentes respecto a la seguridad, nivel de riesgo y vulnerabilidad de las mismas.
Es muy conveniente el correcto intercambio de información al respecto, con el objeto de ir uniformizando criterios y normativas de diseño que incluyan procedimientos y materiales asequibles a nivel local, minimizando a nivel regional el riesgo de que ocurra una catástrofe debida a fenómenos naturales.
Hay infinidad de literatura, de normas y procedimientos, y de materiales de construcción que actualmente se usan en las edificaciones escolares. Es muy conveniente hacer una decantación de los mismos y generar un esquema básico y seguro, fácil de implementar y seguir, con el objeto de mejorar, aún más, las edificaciones escolares y, ¿por qué no?, la implementación del concepto de Calidad Total en este tema con el objeto de lograr el mejoramiento constante del sistema antes mencionado.
Considerando la gran importancia de la edificación escolar, se debe de estimar varios temas como prioritarios:
Una rigurosa precalificación de los constructores que van a realizar las obras, y de las entidades que van a suministrar los materiales a usarse en las mismas.
Un estricto control de calidad con el objeto de garantizar la excelente realización de la obra.
Un adecuado, eficiente y eficaz, proceso de inspección, tanto de materiales como de ejecución de la mano de obra calificada.
La generación de Planos Finales Post-Construcción (As Built), que reflejen los cambios y/o alteraciones que sufrieron los Planos de Construcción durante la realización de la obra. Este punto es muy importante a la hora de realizar la adecuación (refroit) de estas edificaciones a las nuevas normativas que vayan surgiendo con el paso del tiempo, al incrementarse el conocimiento sobre los temas de que tratan las mismas.
En el caso de que la acción de construcción se dé a nivel local, con participación de la comunidad (auto construcción), se debe destinar a ese proyecto el personal profesional que sea suficiente y necesario para llevar los controles adecuados y conducentes a que el producto final (la edificación escolar) cumpla con los requisitos para el cual fue proyectado. En ese punto es sumamente importante la generación de los Planos Finales Post-Construcción (As Built) del proyecto.
Concepto del que se habla mucho, pero que, en la realidad, se aplica poco. Se deben establecer programas de mantenimiento periódico que cubran los aspectos arquitectónicos, estructurales, eléctricos, sanitarios y ambientales, garantizando en esta forma que la edificación escolar pueda cumplir su cometido, de manera continua y segura. Esto es válido para las edificaciones escolares nuevas como para las existentes, tanto del sector público como del privado.
Estos programas de mantenimiento periódico deben ser 100 por ciento ejecutables. Se deben de llevar en forma eficiente y de una manera responsable, fomentándose el mantenimiento preventivo y no el correctivo en la edificación escolar.


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45492
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América