A pocos meses de su elección, Silvia Carrera ha ganado notoriedad, no solo por ser la primera cacica general de la comarca Ngäbe-Buglé, sino por el liderazgo mostrado durante las protestas contra la minería y la hidroeléctrica que emprendió su pueblo.
De mirada triste, pero determinante, Carrera es de pocas palabras, sin embargo, cuando salen de su boca, denotan a una mujer segura de sí misma y firme en sus convicciones.
En la historia comarcal es la primera vez que se elige a una mujer para cacique, ¿cómo se siente?
Me siento tranquila y alegre, con ánimos de trabajar porque nosotras las mujeres jugamos un papel protagónico en el área comarcal.
Así como las mujeres estamos pendientes de cada uno de nuestros hijos, también lo estamos de las necesidades de cada una de las familias de nuestras comunidades.
Insisto, como mujer me siento dispuesta a apoyar a quienes necesiten de nuestra ayuda.
Solo espero que haya más respeto a la mujer, porque nosotras somos discriminadas por ser mujer y piensan que no podemos ser líder y, al contrario, nosotras tenemos esa visión de establecer un vínculo común con nuestras sociedades porque tenemos esa experiencia, paciencia, mucho respeto a nuestro pueblo, porque un líder se debe a su pueblo.
¿Cómo se desarrolló el proceso electoral del que salió vencedora?
Todo se dio bajo una gran expectativa, imagínate una mujer queriendo ser cacica en una elección comarcal, donde por primera vez se le permite participar al Tribunal Electoral.
La transparencia fue fundamental en todo este proceso.
¿Qué objetivos se ha propuesto cumplir en su periodo?
Serán seis años los que estaré como cacica y en ese tiempo espero que se avance mucho en el mejoramiento de la salud, educación y vivienda.
Como autoridad de la comarca, mi expectativa es coordinar con todas las autoridades comarcales para que los proyectos que se lleven sean en apoyo de los sectores más golpeados.
Debo velar por ellos, quienes en gran parte están en las montañas y conocen a fondo sus propias necesidades.
Hablaré con ellos para que me digan el proyecto que más les sea útil, según sus necesidades.
Esto lo haré porque esas personas a lo interno de las montañas son quienes menos ven el apoyo del Gobierno.
En mi autoridad vamos a hacer buenos trabajos, yo tengo un equipo de trabajo, no estoy mirando ninguna bandería política, sino estoy viendo necesidad de población.
¿Siente que existe discriminación contra ustedes?
Nosotros somos discriminados en muchos aspectos.
Solo basta con llegar a la comarca para uno darse cuenta de que, pese a que tenemos personas capacitadas para ciertos trabajos, las autoridades prefieren dárselos a los latinos y no a nosotros.
En la educación también sentimos que nos discriminan, los maestros son latinos, aun cuando hay maestros ngäbes.
¿Hay problema con los maestros latinos?
Es una constante.
Llegan los martes y con la excusa de que estamos en área de difícil acceso se retiran los jueves, lo que dificulta que los niños aprovechen las clases, en este punto también nos sentimos discriminados.
No solo se oponen a la minería, sino también a las hidroeléctricas.
¿Se sienten afectados por los proyectos?
No hay abastecimiento de agua y creo que podemos vivir en la oscuridad, pero sin agua no podemos vivir.
Los ríos se están secando, se habla de cambio climático. Nosotros debemos poner mano en el pecho, no debemos estar pensando de recurso porque genera mucha economía.
La economía no va a salvar la tierra; somos pobres, nosotros vivimos de la madre tierra, creo que igual los ricos, los millonarios, no viven de ese dólar verde, también viven de lo que nosotros consumimos.
¿Qué ha significado para usted esta nueva lucha de su pueblo, siendo ahora cacica?
Estamos al frente de un gobierno prepotente, millonario, pero el pueblo no se va a doblegar ni a humillar.
Nosotros como pueblo estamos firmes porque creemos en nuestra madre tierra y en nuestro padre Dios que nos ha dado ese derecho.
Me siento con ánimo porque no estoy aquí por que quiero estar aquí, sino porque el pueblo confió en mí y de frontera a frontera salió a la calle porque cree en esta lucha.
No debemos ser egoístas para nuestros hijos con pensar en “pan para hoy y hambre para mañana”, eso no es lo que estamos pensando.
Porque si yo quiero comer hoy, también mis hijos quieren comer mañana. Como autoridad quiero estar bien y mi pueblo debe estar bien.