El 4 de julio de 2002 es una fecha memorable para los accionistas de PRONAVI, pues en una hora se aprobaron pagos para ellos y cambiaron la estructura en el diseño de las viviendas del proyecto Prados del Este, a fin de no utilizar la carriolas calibre 16 y en su lugar utilizar las de calibre 18.
La manera como se convocó a esta sesión de la junta directiva de PRONAVI está siendo objeto de una demanda civil para declarar ilegal todo lo actuado.
El presidente y representante legal de PRONAVI, Abraham Crócamo, denunció que fue excluido de la reunión por los demás socios con el fin de aprobar cambios que él no compartía.
Denunció que no se le informó sobre la reunión y se violaron los requisitos que exige el Código de Comercio y la Ley de Sociedades Anónimas, los que establecen que la invitación debe hacerse de manera personal.
Señaló que en una carta de invitación le señalaron que la reunión se efectuaría en la dirección de PRONAVI, sin embargo, la realizaron en CIASA.
Pedro Solís, en su calidad de secretario de PRONAVI, declaró en el proceso oral que el juzgado llevó a cabo para aclarar esta situación, que la invitación a Crócamo se la dejó con la recepcionista de su oficina, ya que no se encontraba.
"Estuve pendiente llamándola (a la recepcionista) a su oficina y a él (Crócamo) para estar seguro de que la había recibido", declaró el secretario de PRONAVI, responsable por ley de distribuir las citaciones.
Lo curioso es que a los demás socios Solís les entregó la citación de manera personal y con una dirección diferente a la que le puso en la invitación que le dejó a Crócamo.
Sobre esta diferencia, Solís declaró que todo fue cuestión de error de su secretaria, quien no se percató de que las hojas tenían diferentes direcciones, ya que por razones de economía y ahorro no se destruían las hojas impresas de las otras direcciones que ha tenido PRONAVI.
En cuanto a la redacción, indicó que al haber sido confeccionada en computadora. "Muy probablemente se cometió un error ortográfico sin que nos percatáramos", explica.
Los accionistas aprobaron en una reunión de una hora, sin la presencia del presidente y representante legal, pagos que PRONAVI tenía pendiente con las empresas Distribuidora Nacional de Frenos y Embragues S.A, propiedad de Freddy Lanza, y también con Consultoría de Ingeniería Ambiental, S.A. (CIASA), cuyos representantes son familiares de Pedro Solís.
Como golpe final se designaron nuevos directores y se desplazó a Crócamo de presidente y representante legal a vocal.