Hay una variedad de aspectos que van desde herrajes con íconos eclesiásticos hasta el decorado interior del ataúd.
Cada uno de las especificaciones dependen de lo que quieran los familiares para despedir a su difunto.
En la Funeraria Pérez, localizada en la avenida México y la avenida Ecuador, se nos explicó que los lujos van según el tipo de material que se utilice.
Así comprendemos que hay cajas mortuorias que hacen la diferencia en términos de economía. Por ejemplo, una caja de madera puede costar unos 250 balboas y en otras cajas de menor precio se puede prescindir de vidrios y de una mejor tela, comparado con los ataúdes de metal.
Sin embargo, entre el metal y la madera hay una diferencia notoria. Los ataúdes de metal están sumamente cotizados. La razón se debe, entre otras consideraciones, a las complejidades de su fabricación. Hay cajas que van desde 350 y 450 balboas, donde la comodidad del cadáver puede verse a simple vista.
Con almohadas y encajes de color blanco, que intentan disimular inútilmente la escena dolorosa, los ataúdes de metal dejan atrás a los de madera porque tienen mayor durabilidad, en el caso de que se decida, posteriormente, exhumar el cuerpo.
Para Urania Araúz, encargada de la venta de los contratos de la Funeraria Divina Misericordia S.A., ubicada en avenida México y la avenida Justo Arosemena, este punto es crucial al momento de hacer una elección.
"Muchas personas optan por el ataúd de metal, no tanto pensando en los lujos, sino en la durabilidad del cuerpo, en vista de que los ataúdes de madera se degradan con mayor facilidad una vez se introducen bajo tierra, dejando los restos esparcidos", aclaró.
El ataúd de metal conserva intacto los huesos y hace posible un mejor traslado de lugar. Pero, para algunas personas más conservadoras, los ataúdes de madera están ligados a nuestros orígenes por ser un material de combustión del fuego, símbolo de la vitalidad y de la destrucción.
Es así como tienen mayor demanda por parte de culturas con mayor tradición que la nuestra. Urania sostiene que el gusto por escoger los ataúdes dependen en gran medida de la religión o de la raza a la que pertenezca el occiso.
"Nosotros tenemos una clase de ataúd de madera que se denomina Omega, el cual es muy sencillo y emula el tiempo de antes y resulta bastante económico, el cual es muy cotizado por los chinos", reafirma ella.
Hay clientes católicos, en cambio, que piden imágenes religiosas en su interior: como el cuadro de la última Cena, el Sagrado Corazón de Jesús o Crucificado. Otros, en cambio, se preocupan más porque los herrajes tengan figura de ángeles o cruces, y también piden colores plateados y dorados para éstos.
La historia de los cementerios está ligada a la propia historia del hombre sobre la Tierra. Un ataúd, es una caja de madera o piedra, en la que se encierra a los muertos humanos principalmente.
La idea de una protección para los cadáveres, que les ayude en el camino a otra vida, fue pensado desde hace ya mucho tiempo por los egipcios en forma de caja, e incluso por culturas anteriores, en forma de fardos funerarios o telares, en que envolvían al cadáver.