El procurador José A. Sossa estimó que el vacío de autoridad existente en la ley de la Policía Técnica Judicial (PTJ), propicia el desarrollo del crimen organizado; mientras que el defensor del Pueblo, Juan Tejada consideró prudente introducir reformas a la legislación.
Sossa aseguró que la denuncia de corrupción a lo interno de la PTJ, es muy compleja y que el incidente ha permitido dar una voz de alarma.
Para el jefe del Ministerio Público, dentro de la denuncia realizada "no son todos los que están ni están todos los que son", y que se trata de un tema muy complejo en donde se requiere de un análisis detallado.
En tanto, ayer el fiscal Carlos Augusto Herrera presentó una denuncia contra dos detectives de la PTJ, quienes intentaron vincularlo con un caso relacionado con la falsificación de tarjetas de crédito.
En cuanto a la existencia de la operación "La caza del hijo del león", en donde supuestamente se le daría seguimiento a su hijo para plantarle droga, el procurador Sossa sostuvo que tiene conocimiento que en algunos expedientes tramitados aparecen señalamientos de compra de testimonios con el objetivo de hacerle daño.
También ayer acudieron al Ministerio Público el fiscal electoral Gerardo Solís, este último con una maestría en el manejo del polígrafo, instrumento al cual fueron sometidos varios de los detectives presuntamente implicados en los actos de corrupción.
Ley Orgánica de Educación establece en su artículo 172 que el "director o directora" es el jefe inmediato y el responsable ante el Ministerio de Educación de la buena marcha de la institución que dirige.
A juicio de Hurtado Lay, este artículo faculta al director para aplicar las sanciones que crea necesarias a fin de mantener la disciplina en el colegio que regenta. Sin embargo, el Organo Ejecutivo aprobó una Resolución de Gabinete N°142 que faculta a las direcciones regionales a aplicar sanciones de expulsión.
Recordó que los directores regionales no son nombrados por sus méritos académicos, sino que son designados políticamente a pesar de que la ley actual estipula que deben ser nombrados por sus méritos.
Reconoció que los requisitos exigidos a los estudiantes hoy, no son los mismos que se exigían en la década del 80, pues en esa época se hacían verdaderas pruebas para medir el conocimiento de los aspirantes a ingresar al citado instituto de enseñanza.
Hasta el año 1995, el promedio mínimo para ingresar al colegio era de 3.5 para alumnos de familias de escasos recursos, además de un certificado de buena conducta, pero esa exigencia desapareció provocando que hoy esté en "esta escuela una cantidad de muchachos que no debería estar".
"El hecho de aceptar la escoria de las otras escuelas" ha sido un factor determinante en el deterioro de la disciplina, a tal punto que no se descarta que dentro del plantel haya miembros de bandas organizadas que operan en el área metropolitana.
Lay explicó que para el próximo año se está planeando endurecer los requisitos que se exigirán para los estudiantes que ingresen al cuarto año y al mismo tiempo establecer una sola jornada de trabajo.
Esta medida obligará a extender el horario hasta las 2:00 de la tarde, de manera que la salida de los artesanos no coincida con la hora de salida del resto de los planteles secundarios de la ciudad capital, evitando de esta manera reyertas y al mismo tiempo cambiar la imagen del plantel para lograr nuevamente un incremento en la matrícula.
El Artes y Oficios ofrece a los estudiantes panameños cinco bachilleratos con especialidad en electricidad, construcción, electrónica, mecánica industrial y artes gráficas, y otras 22 especialidades de nivel técnico, que representan una alternativa para los padres de familia que no pueden matricular a sus hijos en escuelas privadas.
Consideró que el 95% de los estudiantes mantiene promedios aceptables, sin embargo, la actuación en el exterior del colegio de un minúsculo grupo de estudiantes está poniendo en peligro a la gran mayoría que sí tiene interés en prepararse.
Actualmente el Artes y Oficios atiende una población estudiantil de 1,460 estudiantes y 160 profesores, pero algunos serán reajustados al final de este año.
Paradójicamente, el estudiante que supuestamente portaba un arma en uno de los últimos disturbios, tenía un promedio superior a 4.0, mientras que ahora es de 3.5. Lo mismo ocurre con la mayoría de los casos que son investigados, es decir, no son estudiantes fracasados.
En tanto el director de la escuela de Sociología de la Universidad de Panamá, Marcos Gandásegui, admitió que el problema de las reyertas estudiantiles tiene raíces muy complejas, destacando entre otros elementos que en los últimos años, a diferencia de inicios de la república, el sistema educativo no ha definido hacia dónde va.
Según Gandásegui, las reyertas estudiantiles que protagonizan principalmente estudiantes del Colegio Artes y Oficios, el Tomás Gabriel Duque y el Instituto Tomás Alba Edison, representan el fracaso en la ejecución de una política del Estado en materia educativa y la elasticidad en los requisitos que se exigen a los estudiantes para ingresar en éstos y otros planteles.
De acuerdo con el sociólogo, el problema no es de "los muchachos ni del Artes y Oficios", sino que hay que entenderlo desde un ámbito nacional y citó como ejemplo ésta y las pasadas administraciones gubernamentales, que se empeñaron en destruir las organizaciones políticas estudiantiles y esos grupos han sido reemplazados por las "tropas de choque", es decir, las pandillas.
Advirtió que algo similar está ocurriendo con el Instituto Nacional, donde el gobierno sistemáticamente está intentando destruir los grupos de expresión política y se preguntó, cuando eso suceda, ¿cuál será el medio de expresión de los estudiantes?
La eliminación de un canal de expresión como los grupos políticos promueve que el joven ingrese a los grupos de choque o pandillas, provocando la destrucción entre sí, como ha venido sucediendo en los últimos años.
Presentó como una solución al problema del Artes y Oficios, que se construyan centros educativos de este tipo en varias áreas de la ciudad para evitar que una gran cantidad de estudiantes se concentre como lo hace ahora en el actual plantel.
En contraste con la imagen negativa que proyecta hoy el Artes y Oficios, de este plantel, fundado en 1907, han egresado miles de panameños que se han destacado en diferentes profesiones en el país.
De acuerdo con los archivos de este plantel egresaron figuras públicas como el fiscal auxiliar, Carlos Augusto Herrera; el actual subdirector del IFARHU, Enrique Riley Puga; los legisladores César Pardo y Franz Wever; el catedrático de la facultad de Educación Física, Luis Valdés; el pintor David Vega; el personaje televisivo Miguel Oyola Díaz (Miguelito plaga); el dirigente sindical Rolando Miller; el periodista Reynaldo Weeks; el músico Danilo "El Cholo" Pérez; el desaparecido cantante de reggae Alfonso Chambers (Papa Chan), el basquetbolista Julio Osorio y cursa su último año el miembro de la selección nacional de béisbol juvenil Johnny Córdoba.