El Consejo Municipal rechazó y condenó, a través de una resolución, la actitud del congresista norteamericano Bob Barr y un "reducido grupo de seguidores", quienes solicitaron recientemente la revocatoria de los Tratados Torrijos-Carter.
Según la resolución tanto Barr como sus seguidores, son un grupo de personas que "están en contra de los avances de la humanidad", que buscan revivir prácticas de colonialismo que ya han sido superadas en todo el mundo.
En el documento se explica que aunque es evidente que el congresista republicano no representa el querer de la grandes mayorías de esa nación, se hace imprescindible que todos los panameños, dejen a un lado las diferencias, para enfrentar con decisión y firmeza "a estos rastros del pensamiento colonial que viven anclados en un pasado que no volverá".
En la resolución los concejales hacen un llamado a la Presidenta de la República, a la Cancillería, a la Asamblea Legislativa y a todos los Consejos Municipales del país, para que se pronuncien enérgicamente, en contra de las pretensiones de Barr y sus seguidores.
La acción de los concejales panameños obedece a que recientemente unos 250,000 norteamericanos firmaron una petición presentada al Congreso reclamando que Estados Unidos mantenga una presencia militar en Panamá, acción contraria a lo estipulado por el Tratado Torrijos-Carter de 1977, que prevé un total traspaso de la soberanía del Canal al país centroamericano el próximo 31 de diciembre.
Según Barr "El Canal de Panamá sigue siendo un punto estratégico para gran parte de la navegación comercial mundial, y la ubicación única de Panamá lo convierte en la mejor base antinarcóticos de la región", dijo a la prensa el representante republicano".
Para el congresista, que encabeza la iniciativa, "es inconcebible que el Gobierno (del presidente Bill) Clinton esté planeando abandonar el país completamente".
La iniciativa, respaldada por las firmas de 250,000 ciudadanos, busca lograr que Clinton presione ahora a la nueva presidenta panameña, Mireya Moscoso, para mantener soldados norteamericanos en Panamá. "Deberíamos trabajar con el gobierno panameño para mantener un papel limitado en el país, por motivos de seguridad y antinarcóticos", dijo Barr.