El Puente de las Américas, vía que comunica sobre el Canal de Panamá los dos extremos del continente separado, es mañana el punto de encuentro de la carrera en la que participan representantes de todas las comunidades indígenas de la región, convocadas a las "Jornadas de Paz y Dignidad" que se celebran en esa capital.
El coordinador panameño de la reunión, Lucindo Gómez, explicó a Acan-Efe que la cita, que se celebra cada cuatro años desde 1992, pretende "unir y levantar la dignidad de todos los pueblos" americanos.
Las "Jornadas de Paz y Dignidad Indígena" se inician con el tramo final de la marcha de más de seis meses que recorren las comunidades del sur y del norte de América para llegar hasta Panamá.
El puente que une el continente americano, en el que se espera a los corredores, permanecerá cortado al tráfico durante 15 minutos para que se produzca el encuentro, después del que continuarán su trayectoria hasta la Ciudad del Saber, antiguas instalaciones militares de Estados Unidos convertidas en centro de desarrollo integral y sede provisional del congreso indígena.
Kuala, nombre indígena por el que se conoce a Gómez, explicó que "Panamá es el punto de unión del águila del norte y el cóndor del sur".
El tema central del encuentro es honrar y proteger los sitios sagrados de los pueblos americanos, por lo que se realizarán diferentes ceremonias, como el plantón de bastones representativos de cada comunidad y la purificación por el fuego, dijo Kuala.
Además, entre el 15 y 16 de noviembre se ofrecerán conferencias sobre la creación de la universidad indígena en Ecuador; la medicina y la salud tradicional de los emberá y ng bes (comunidades panameñas); la educación biling e en Kuna Yala (comarca indígena de Panamá); el enlace de las mujeres de estos pueblos; la cultura taína (República Dominicana) en la actualidad; la visión de los cayambés (Ecuador); y el trabajo de UNICEF con los menores de estos grupos.
Las "Jornadas de Paz y Dignidad" comenzaron a celebrarse en conmemoración de los 500 años de resistencia indígena desde la llegada en 1492 de los conquistadores españoles al continente americano, para preservar los valores originales de la cultura autóctona.
El ministro panameño explicó que COSEMUPAR es una empresa que debiera estar produciendo unas 20 millones de cajas de banano, y que actualmente no llega a producir ni 12 millones, dejando de percibir unos 60 millones de dólares.
De acuerdo con lo que ha señalado la gerente de COSEMUPAR, la plaga amenaza el empleo de 2.800 trabajadores y recalcó que cuando la producción se desarrollaba bien se exportaba semanalmente 110 contenedores de banano, cifra que bajó en octubre pasado a 38 contenedores.
Según la cooperativa, este es el golpe más fuerte que ha sufrido la producción bananera en Puerto Armuelles desde 2003, año en que la plaga arrasó las plantaciones y COSEMUPAR tuvo que invertir cuatro millones de dólares para recuperarse.
En marzo pasado, la bananera estadounidense "Chiquita Brands" abandonó el monopolio para la comercialización de la fruta del Pacífico panameño, donde está el grueso de las plantaciones del país, y la transfirió a los trabajadores de las fincas.
La cooperativa está ahora en libertad para vender la fruta de su producción a cualquier comprador del mercado internacional a través de la Bolsa Nacional de Productos (BAISA), tras más de 80 años de monopolio de comercialización con "Chiquita".
La transnacional mantiene aún un trato de exclusividad con las fincas bananeras del Atlántico panameño.